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Crédito al campo de Oaxaca; mundo al revés

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Los recortes que empequeñecen el recurso que la Federación destina al campo oaxaqueño, pero sobre todo el incumplimiento de los apoyos institucionales, lo padecen productores como Néstor Rojas Hernández, quien en 2017 gestionó la compra de una cortadora de alfalfa en espera de financiamiento oficial, pero sólo lo apoyaron con una tercera parte.


En vez de que la autorización de su proyecto le significara un impulso, le representó un problema. Para dar el paso siguiente la burocracia lo condicionó a entregar la factura de la cortadora que Néstor no podía comprar por su incapacidad financiera de reunir 63 mil pesos.


“Me dijeron: necesito tu factura, sino, no hay depósito. Si andamos al día, jalando y estirando, cómo iba a reunir los 60 mil pesos”, aun así, lo logró, pero el apoyo que recibió de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Alimentación (Sedapa) fue limitado, apenas y el 30 por ciento del costo de la cortadora.


Si le “entró”, fue porque le aseguraron que el apoyo sería del 50 o hasta el 70 por ciento del costo total, “iba a ser una buena ayuda, pero cuando llega la realidad es otra cosa, además de que lo hacen siempre y cuando uno compruebe con la factura”.


Falta impulso real


Algo que a Néstor le conlleva ser productor de bovinos y leche en Rojas de Cuauhtémoc, en el distrito de Tlacolula de Matamoros, es sortear las dificultades que implica la falta de impulso a las actividades primarias.


Desde hace 20 años cuida su ganado que se reduce a 12 bovinos con un doble propósito, venta en pie para comercialización de carne y extracción de leche para elaboración de su principal producto, 15 kilogramos de queso fresco, pero para hacerlo debe comprar casi la misma cantidad de litros de leche que extrae de sus animales.


“Es difícil ser productor porque ahorita no hay mucha pastura. En 2017 llovió mucho y la siembra se perdió, nuestro fuerte es la alfalfa, apenas empezamos otra vuelta a sembrar”, relata.


Por estar en una comunidad cercana a la ciudad de Oaxaca y no poseer una extensión grande de tierra, las 12 cabezas de ganado las mantiene mediante un proceso semiestabulado. En dos hectáreas siembra maíz, alfalfa, sorgo y avena.


La peor parte


Pero por más que él y su madre Avelina Hernández se empeñan en producir, las ganancias diarias no rebasan los 300 pesos.


Con ese monto, reunir 60 mil pesos para comprar maquinaria, como la cortadora de alfalfa que gestionó, es casi imposible sin endeudarse.


“Nuestra producción es muy difícil subirla de precio, el campesino tiene la parte más jodida, para subsistir todo sube de precio, y la economía del campesino siempre va abajo. Las autoridades nos prometen, pero sin un buen gestor, no nos sale nada”, advierte.

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