En los dos años que Luis Ángel Cid Martínez lleva como productor de jengibre ha constatado la falta de canales de comercialización, el alto precio que debe de pagar si quiere certificar su producto como orgánico y la extorsión que se enfrenta en su intento por venderlo en la Central de Abasto.
Acusó que el sábado pasado unos presuntos inspectores -ya que no se identificaron-, le intentaron cobrar 400 pesos cuando estacionó su camioneta para surtir su producto en la zona aledaña a las bodegas de fruta.
“Nos querían cobrar 400 pesos y no se querían identificar”, denunció y explicó que al no acceder a pagar el monto “nos amenazaron con quitarnos toda la carga, yo eso lo veo como una extorsión”.
Cid Martínez relató que si viaja de San Andrés Teotilalpám, perteneciente al distrito de Cuicatlán, a la ciudad de Oaxaca es por la falta de mercado que tiene el jengibre que produce de manera orgánica en tres hectáreas de terreno.
Sagarpa no los ve ni los oye
Cada diez meses logra cosechar diez toneladas, pero la producción no figura en el reporte del Servicio de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP) de la Sagarpa.
De acuerdo con esa base de datos oficial, sólo recaba datos de producción de San Felipe Usila, en el distrito de Tuxtepec, donde en 2015 se empezaron a sembrar 63 hectáreas que permitieron una producción de 497.7 toneladas.
Para el 2017 la superficie aumentó a 145 hectáreas cultivadas y la producción a 145 toneladas, pero en el reporte no se incluyen otros municipios como Teotilalpám.
“Los productores de jengibre estamos rezagados, no hay ningún tipo de apoyo”, insistió y contó que cuando intentó lograr la certificación orgánica ante Certimex para buscar algún nicho de mercado, el costo de 30 mil pesos lo hizo desistir.
Además, “hemos querido buscar que alguna empresa nos visite. Una vez fui a Sagarpa, pero piden muchos trámites e incluso sugirieron la certificación como producto orgánico, pero en Certimex el proceso cuesta 30 mil pesos”.
