El cambio climático y la invasión a su territorio desplazaron al jaguar y al puma de su hábitat natural. Los monitoreos realizados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y las comunidades, revelan que la especie está en territorios que no son propios de su cadena alimenticia.
Pavel Palacios Chávez, director del área de Protección de flora y fauna, boquerón de Tonalá del Parque Nacional Benito Juárez y Monumento Natural Yagul de la Conamp destacó que dichos felinos han sido ubicados en zonas de Valles Centrales como Tlalixtac y Mitla, cuando la especie predominantemente era ubicada en la región del Istmo, Sierra Norte hacia Villa Alta y la Chinantla, así como en zonas de la Sierra Sur y Costa.
“Estas especies se están adaptando a otras regiones, podemos encontrar en Valles Centrales, en los municipios de Tlalixtac de Cabrera y Mitla, que nos habla también que estas especies están migrando y adaptándose a otros espacios para poder sobrevivir”, dijo.
Palacios Chávez indicó que hay muchos factores que llevan a las especies a moverse hacia otros territorios en los que encuentran condiciones para reproducirse y alimentarse, entre éstas las principales son las amenazas a sus hábitat y el cambio climático.
La migración de las especies –abundó- representan a su vez otra problemática como lo es el conflicto ganado-jaguar que no es más que el ataque del felino a caprinos, bovinos y vacunos.
En la cadena alimenticia la permanencia del jaguar es de suma importancia para mantener las condiciones ecológicamente sanas ya que sistematiza su ecosistema, pues al encabezar la cadena alimenticia regula la población de otros mamíferos en el hábitat.
El monitoreo realizado muestra que el jaguar regula la población de otras especies nativas de la zona como el tejón (Nasua narica), ardilla (Sciurus SP), armadillo (Dasypus novemcinctus), conejo (Oryctolagus Cuniculus) y zerete (Dasyprocta mexicana).
Además del incremento demográfico, la distribución de la población humana en busca de una mejor calidad de vida con la construcción de carreteras, la ganadería y la agricultura extensiva, la tala y la cacería ilegal, y la extracción de especies, amenazan el equilibrio de la naturaleza.
