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Bala “perdida” se incrusta en rostro de niña

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

El disparo de un arma de fuego tiene desde la noche del 24 de diciembre pasado a Rosita, una niña de 7 años, internada en el Hospital General "Doctor Aurelio Valdivieso", en Oaxaca de Juárez.


Ayer, previo a que un especialista maxilofacial le extrajera la bala del rostro durante un proceso quirúrgico, la suplente de la Jefatura del Servicio de Pediatría, Karla Lorena Gómez Márquez, informó que la bala se alojó cerca del pómulo derecho.


De alguna manera, Rosita tuvo suerte, la trayectoria de la bala fue vertical y no tocó nada del cráneo: “Se logró atorar entre el hueso y el tejido celular subcutáneo; no perforó el hueso y tiene una lesión de un centímetro y medio que parece un rozón.


“Se le hicieron estudios tomográficos de cráneo", dijo. El especialista maxilofacial indicó que la intervendría la tarde de ayer. "La urgencia, como tal, se atendió”, y sus órganos están a salvo, ninguno presentó daño.


En recuperación


Más que tener una bala dentro, el rostro de Rosita parece un raspón y el lado derecho de su cara está inflamado, pero ella no se queja, tampoco habla. juega con una muñeca que le regalaron tras su ingreso al Hospital General.


Para ambas, parece haber pasado lo peor, sólo esperan que llegue la hora de la cirugía y que Rosita se recupere.


Fabiana, la madre, cuyo esposo Benito es peón de albañil, relata que eran las 7:00 de la noche del pasado martes cuando sus dos hijas, Lilia, de 12 años, y Rosita, de 7, jugaban en el interior de su casa de lámina, en un lote de la colonia del Bosque, aledaña al tiradero de la Villa de Zaachila, a donde llegaron a vivir hace un año.



La bala, cree Fabiana, debió entrar por la puerta abierta desde un lugar vecino luego que alguien detonara un arma como si fueran cuetes, previo a la Navidad. 


Suerte


Si la trayectoria de la bala hubiera sido horizontal, Gómez Márquez cree que la situación de Rosita sería diferente, quizá estaría adentro del cráneo, como ocurrió el 31 de diciembre de 2018 en Santa María Petapa a la niña Vivian Michelle, quien también tenía 7 años.


La pequeña fue trasladada al Hospital del IMSS de Matías Romero y luego vía aérea al Estado de México para internarla en el Instituto Nacional de Pediatría donde la reportaron muerta el 3 de enero.


Para la suplente de la Jefatura del Servicio de Pediatría “tirar balazos al aire” son “manifestaciones negligentes de alegría”, porque a veces caen al piso y terminan por dañar a personas como Rosita.

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