Salvo los días de plaza, en los diferentes municipios o la Central de Abasto de esta ciudad, en Oaxaca no existen canales de distribución de los agroalimentarios oaxaqueños.
El trabajo de quienes hacen producir el campo no termina con la cosecha. Para no quedarse con la producción, la entregan a revendedores o la transportan para venderla directamente al consumidor final, principalmente en la central de abasto.
Al mayoreo, más barato
Si a Emiliano Pablo Manuel, productor de tomate en Santa Lucía Ocotlán, le ofrecieran entregar su producción a un centro de acopio y olvidarse de comercializarlo a medio menudeo, el precio que sabe le suelen ofrecer lo obliga a rechazar la propuesta.
Si está a 180 pesos la tarja con 20 kilogramos, se la pagarían “50 pesos menos”, lo que representaría en estos momentos un precio todavía más bajo del actual.
Ante la carencia de canales de producción, prefiere invertir 24 horas para acudir cada lunes y jueves a la vendimia que decenas de productores realiza en un playón en el margen del Río Atoyac, en las afueras de la Central de Abasto.
“Si no nos lo pagaran tan barato, a nosotros nos convendría entregar nuestro producto en un centro de acopio porque avanzaríamos más en el trabajo del invernadero, ocuparíamos menos trabajadores, pero así como venimos todo el día necesitamos que alguien se quede trabajando para vender aquí en el mercado”, explicó.
En la Central de Abasto, el mercado está marcado por la especulación que genera la entrada de productos del vecino estado de Puebla, quienes fijan los precios de medio mayoreo y menudeo.
“Cuando ellos (los poblanos) meten mucho tomate, baja el precio, si está en 200 pesos (la tarja con 20 kilos) baja hasta 120 pesos, porque vienen a rematar lo que traen”, En cambio, “cuando no tienen producción vienen a comprar y eso hace que suba el precio”.
Si Emiliano quisiera viajar a la central de abasto de Puebla y expender las 3.6 toneladas de tomate que cosecha dos veces a la semana, “no me dejarían vender”, porque además de carecer de permiso, “las autoridades de allá si apoyan a su gente para que vendan lo que producen y lamentablemente acá hasta les dan más preferencia a ellos que a nosotros”.
Sólo cuando escase
Esa preferencia que influye en la Ley y la demanda la reciente también Carmelo Figueroa, otro productor de tomate a medio mayoreo que dos veces por semana transporta de Ejutla de Crespo a la Central de Abasto de dos a dos y media toneladas porque no tiene otro punto de venta al cual acudir.
“Cuando vienen los poblanos con tomate, se abarata, y cuando no, sube. Dependemos de eso”, expresó mientras intentaba vender 10 cajas con 20 kilogramos a 180 pesos cada una.
Aunque los productores poblanos no introdujeron ayer tomate a la vendimia de la Central de Abasto, la abundancia de producto no ha levantado el precio, se mantiene "barato" a ocho pesos por kilo, cuando lo ideal, para recuperar lo invertido es 13 pesos por kilo.
Incluso en la Central de Abasto la venta “siempre hay que buscarla” y hacerlo “lo más temprano posible, sino el producto se abarata o se queda”.
