Faltan seis días para la contienda electoral y Oswaldo García Jarquín tiene claro que le quedan tres para convencer al electorado del municipio de Oaxaca de Juárez que salga a votar.
Más que preocuparse por la tendencia del voto, al abanderado de la coalición Juntos por México le inquieta el abstencionismo.
Es optimista y en la quiniela electoral aspira a que el 65 por ciento del padrón electoral de la capital oaxaqueña, es decir 148 mil ciudadanos, acuda a las urnas el 1 de julio pŕoximo, porque “hay las condiciones”.
Tiene la seguridad de que si la gente ejerce su derecho al voto, él puede dejar atrás los 64 mil 600 votos que el panista Luis Ugartechea logró en 2010, cuando fue electo presidente municipal e instauró un record, pero lo más importante, que el cabildo que llegue tenga legitimidad.
Sabe que lidera todas las encuestas y la que “peor lo trata” lo coloca 18 puntos arriba de sus competidores que “son del mismo costal, pero no del mismo color”.
Reconoce que como a todo candidato de la coalición que conformaron los partidos del Trabajo, Encuentro Social y Movimiento Regeneración Nacional, el efecto del aspirante presidencial Andrés Manuel López Obrador, le impulsa, una fortaleza que no tienen sus adversarios.
Ve a sus contrincantes desesperados y enfrascados en una guerra sucia que no visualiza el descontento ciudadano que sustenta el abandono y desorden al que se ha sometido a la sociedad.
Trabajar desde que sea electo
Sin triunfalismos, pero con la seguridad del amplio margen de posibilidades de ser el próximo presidente municipal de Oaxaca de Juárez, asegura que una vez electo aprovechará el primer día para empezar a trabajar en el plan municipal.
Seis meses son apenas tiempo suficiente para desarrollar ese plan “con objetivos aterrizables” y presentarlo en los primeros diez días de la administración municipal.
“Un Gobierno honesto, eficiente y cercano es lo que quiere la gente”, afirma García Jarquín, quien no habla de derrotas, sino de una ciudad capital que requiere mucho apoyo para solucionar sus diversos problemas.
Por eso, asegura que una vez electo solicitará una audiencia con el gobernador Alejandro Murat, porque “las nuevas autoridades deben serenar al país”.
Violencia, condenable
No niega el ambiente hostil y de inseguridad que convierte a la contienda electoral en la más violenta y que apenas el jueves alcanzó a su compañera Nancy Benitez, candidata a presidenta municipal de Santa Cruz Xoxocotlán que enfrentó un atentado “condenable”.
Sin embargo, más que focalizar su preocupación en la violencia política, lo hace hacia la violencia de género que enfrentan todas las mujeres y que se refleja en las preocupantes cifras de desapariciones y asesinatos violentos.
En ese cóctel de desigualdad, corrupción y pobreza que generan violencia, “la tarea es muy dura”, pero el peor escenario es que la ciudadanía no salga a votar el próximo 1 de julio. Por eso, en los tres días que le quedan de campaña está ocupado en impulsar un voto masivo.
