Pasar al contenido principal

El PRD, camaleón a la izquierda

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

La reunión de la unidad del PRD en Oaxaca, resultó como el cuento del perico que por la noche pasa a vivir de un convento a un tugurio y que apenas abre los redondos ojos comenta con excitación:”Ohhh, nueva casa, nuevos muebles, nuevo decorado, nuevas chicas; uffff los mismos malandros”. Y es que unidad solo hubo en el discurso, porque las tribus amagaron, discutieron, intimidaron, solo para quedarse con la mejor parte del pastel en el reparto de candidaturas en este proceso electoral.


Desde las 11:00 horas el hotel Fiesta Inn, ubicado en la agencia municipal de Cinco Señores, tuvo dos parapetos: el salón El Tule, bajo el control de Raymundo Carmona Laredo, y la zona de la alberca, bastión de Amador Jara Cruz. El restaurante, en medio de ambos puntos, sirvió de zona neutral.


Así apenas el dirigente nacional perredista Manuel Granados Covarrubias y el secretario general, Ángel Dávila Romero, instalaron la mesa de negociación en el salón del hotel, las tribus de Amador amagaron con la ruptura. “No, no hay que entrar porque vamos a validar su acción”, repetían a todo aquel de su grupo que intentaba ingresar a la sala.


-¿Bueno, que no nos vamos a tomar una foto de la unidad? Preguntaba distraído el diputado local Carol Antonio Altamirano, que acababa de llegar, mientras sus compañeros retrocedían a la zona de la alberca, su fortín.


Para allá regresaron los hermanos López Sánchez, - Sergio, Toribio y Alejandro,- diputado federal, diputado local y regidor, respectivamente-; las Evas, -madre e hija, diputada federal y local, respectivamente-; Rogelia González Luis, los López Nelio, -Lenin y Daniel-; así como el diputado federal José Antonio Estefan Garfias, quien posteriormente se infiltró en la reunión, y la ex diputada federal y local Juanita Cruz Cruz, entre otros.


En tanto en el salón participaban en el evento Raymundo Carmona Laredo, Horacio Antonio Mendoza, Hugo Jarquín y los Vásquez López,- Eloí, Wilfrido y Yeyo, ex diputado federal, ex diputado local y ex regidor, respectivamente-, entre otros. Incluso, ya adentro el diputado federal Francisco Martínez Neri y la diputada local Silvia Flores Peña se levantan de sus asientos y se retiran para reagurparse con los suyos.


En lo oscurito


Dos, tres, discursos sin sustancia y ahí mismo empezó la presión. Estefan Garfias demandó al dirigente nacional negociar con la otra parte, en otro salón y sin la presencia de los medios de comunicación.


Porque en la alberca se fraguaba la acometida. “Nos quieren madrugar, llenaron el salón con acarreados, si quieren porros yo les traigo de donde quieran y cuantos quieran”, expresaba Amador Jara Cruz con evidente molestia.


“Hay que solicitar otra reunión, que no sea aquí, porque ya trajeron acarreados; vamos a llevar los nombres y apellidos de esta mesa”, exigía Carol Antonio Altamirano, en cuanto Estefan Garfias informó lo que había sucedido en la sala.


“Bueno, podemos llegar a acuerdo 20 y 20, nadie se vende, para ambos grupos o algo así; todo se puede negociar”, propuso alguien que generó la risa de la mesa, cuando otros advertían: “aguas, hay prensa, hay prensa”.


“Vámonos, que no sea aquí; vámonos, apuraba Jara Cruz al tiempo que sus compinches se encaminaban al salón El Tule para negociar con la dirigencia nacional, con la lista en mano de sus representantes en la mesa.


Los mismos de siempre


De esta forma 30 representantes de tribus, expresiones, bandos, grupos, iluminatis diría uno, se encerraron en un salón anexo al de la reunión, para repartir lo poco que le queda al PRD entre, si, los mismos, porque el perico tenía razón: son los mismos malandros.


Una hora después, los gritos y aplausos anunciarían un acuerdo; pírrico, pero acuerdo. Todos regresaron a la mesa del salón El Tule, anunciaron una comisión de seis integrantes que supervisarán los trabajos que a partir de ya se realizan para repartir la candidaturas y festejaron la unidad. Únicamente Amador Jara Cruz y Carol Antonio Altamirano no ingresaron al salón. “¿Unidad?, sí, tanta que ya nos vamos”.


El perico pronto se acostumbró a su nuevo hogar, sobre todo a las mismas caras, lo mismo que las tribus del PRD que tendrán que acostumbrarse a repartir cada vez menos por sus alianzas, aunque eso sí el reparto será entre los mismos y con los mismos métodos.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.