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Comerciantes esperan remodelación del Kiosco del zócalo de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

Comerciantes establecidos que se encuentran debajo del kiosco del zócalo capitalino, esperan que la promesa llegue.


Las paredes que albergan 36 locales, hoy lucen descarapeladas, la pintura blanca se tornó amarilla, los cables lucen sueltos y parte del sistema de ventilación no sirve, aunado a la pestilencia de los sanitarios públicos que dan la bienvenida a las personas que gusten de comprar alimentos.


El pasaje Alberto Canseco Ruiz, como lo conocen los comerciantes, en 50 años sólo ha recibido un mantenimiento. Su uso continuo y las cotidianas manifestaciones han hecho que actualmente luzca pintarrajeado al exterior; descuidado y abandonado, con grietas visibles y filtraciones de agua.



El exterior luce con pintas. FOTO: Giovanna Martínez

Ventas a la baja


De 36 locales, solo 27 son los que funcionan con regularidad, pues algunos de ellos ya fueron abandonados por las pocas ganancias que obtienen sus propietarios.


Las autoridades han prometido que a la brevedad se destinará un recurso para su mantenimiento, asegura el exsecretario general de la pequeña Unión de Comercios del Kiosco, Norberto Hernández Ramos, quien se muestra esperanzado en este compromiso para que las ventas del lugar aumenten.


El vendedor, quien gusta de preparar tortas para sus clientes, asegura que las ventas disminuyeron en un 84 por ciento, ya que de 300 piezas que vendía al día, ahora solo vende 50.


“Estamos en crisis. Conflictos sociales han venido terminando con el negocio de los comerciantes del kiosco”, dice.


Competencia informal


Norberto Hernández, expresa que debido al ambulantaje cobijado de organizaciones sociales, las ventas se fueron a la baja, pues ahora se organizan para colocar puestos de venta de comida y artículos de abarrotes varios, “robándose” el poco ingreso que puedan generar.


“Cuando llegan a manifestarse ya no entran a comprar al kiosco, y el cliente habitual deja de venir por la problemática que hay para ingresar al centro cuando hay movilizaciones, entonces por ninguno de los dos lados obtenemos ganancias” dice.


Agrega que el daño no es unicamente por la falta de ventas, sino también el deterioro que las manifestaciones hacen al kiosco, como las pintas y mantas que cuelgan, así como las incontables veces que suben para realizar un mitin.


"Buenos días. ¿Una torta?", "Lo que guste güerita".


A todas horas, cuando un posible comensal entra por aquella puerta y baja las escalinatas, es como una alerta para los comerciantes, por lo que todos inmediatamente empiezan a ofertar los productos.

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