El pintor oaxaqueño Rodolfo Morales, originario de Ocotlán de Morelos, fue uno de los principales exponentes del Realismo Mágico. Conocido como “El señor de los sueños", fue considerado por el curador de arte José Iturbe, como una mente excepcional; “nadie como Rodolfo Morales puede ser considerado tan pintor de la alegría de vivir, ni tan escrupulosamente mexicano a fuerza de no poder ser sino eso necesariamente: feliz pintor mexicano. Feliz porque sus cuadros demuestran, de manera casi mágica, la relación alegre que se establece entre autor y obra cuando no existe ningún desquiciamiento, ninguna traba, nada que no sea el enfrentamiento del artista con su mundo fantástico y desbordado de libertad”.
El maestro Rodolfo Morales murió de cáncer de páncreas en un hospital civil en la ciudad de Oaxaca el 30 de enero del 2001, pero su obra prevalece tanto como los afectos que sembró a lo largo de su larga trayectoria, sobre todo en su tierra natal y alrededor del mundo.
Su sobrino Alberto Morales Sánchez, presidente de la Fundación Rodolfo Morales A.C., institución dedicada al rescate del Patrimonio Arquitectónico y Cultural de los Valles Centrales de Oaxaca, contó diez cosas que no sabías del gran pintor oaxaqueño.
Admiraba a la mujer oaxaqueña y soñaba con que alguna vez una gobernaría México.
Era muy hogareño y disfrutaba de la gastronomía oaxaqueña; sus platillos favoritos eran el chichilo, el mole de conejo y de postre el garbanzo en dulce o arroz con leche.
Su bebida favorita era el mezcal.
Su lugar favorito era su estudio, en donde pasaba largas horas, pues a decir de Alberto Morales, el maestro era muy disciplinado a la hora de hacer lo que más le gustaba: pintar.
Su frase favorita era:
el éxito siempre se consigue con trabajo y persistencia.
