Carlos Bautista nació en la Ciudad de México, en 1985. Estudió la Licenciatura en Artes Visuales en el Centro Morelense de las Artes del Estado de Morelos (CMAEM), graduándose en el área de grabado en 2009, titulado con Diplomado de especialidad en Pedagogía y Enseñanza de las Artes.
Impartió clases de grabado en la Licenciatura de Artes Visuales del CMAEM de 2008 al 2011. Ha sido ganador del estímulo estatal FOECA 2009-2010 en el estado de Morelos, así como la beca nacional FONCA periodo 2011-2012 en el área de Gráfica.
Ha participado como expositor y conferencista en el festival multicultural UNINTERlingua 2011 así como también en el festival "Fe y Conflicto" en el Centro Cultural EL HUB en la ciudad de Oaxaca en agosto de 2010.
Cuenta con exposiciones colectivas e individuales en ciudades como Chicago, Oakland, Alcoy, Frankfurt, Oaxaca, Distrito Federal, Cuernavaca, Puebla, Xalapa, Tepoztlán, Acapulco, Mérida, León, Salamanca, entre otras. Resaltan las exposiciones individuales: "Ictusgrafía" en el museo Jardín Borda en el 2009 en Cuernavaca, Morelos; "Las cosas de allá arriba" en febrero del 2012 realizada en León, Guanajuato y posteriormente en Salamanca, Guanajuato; "Lo Eterno" realizada en la galería de Barrio Sanfe en Oaxaca en el 2011, donde también se llevó a cabo una subasta con su obra, y "De lo natural a lo Celestial" su última exposición individual en la galería del Centro Morelense de las Artes del Estado de Morelos en julio de 2014.
Los retratos forman gran parte de su colección artística con una dimensión espiritual. FOTO: MAGGIE
Relatos sobre la naturaleza
La vida y obra de Carlos Bautista van siempre unidos; el discurso y planteamiento de su obra surgen a través de su entorno de vida personal, su conexión con la naturaleza y su gusto por la descripción de aspectos duales como hombre-naturaleza, hombre-Dios y hombre-animal.
Abordando desde la técnica del grabado su gusto por los tramajes naturales, geometrías formuladas por la naturaleza, rostros en meditación, y muchísimos paisajes del bosque que lo rodea.
Su trabajo ha viajado tanto para exposiciones como colecciones privadas a diversas ciudades internacionales como: Frankfurt, Buenos Aires, Chicago, Valencia, Londres, Los Angeles, Sidney, Bristol, Barcelona entre otros, y a gran parte de la República Mexicana, cuenta con más de una decena de exposiciones individuales y un puño de proyectos colectivos. Actualmente vive en la Sierra Sur oaxaqueña, donde produce su trabajo artístico.
Códigos y diagramas de lo natural
Obras en diferentes tamaños integran sus piezas expuestas en su tienda. FOTO: MAGGIE
La corteza en los árboles sirve para que el agua de la lluvia resbale sobre el tronco y descienda en espiral hasta la tierra. Las fases de la luna pautan el crecimiento de las plantas, la actividad de los mares y la química del cerebro humano. El código de lo natural se encuentra inscrito en cada aspecto de la vida sobre el planeta, sus patrones son una constante en todas latitudes. Sólo las miradas creativas pueden encontrarlos y maravillarse con su misterio.
Sobre el asfalto de las ciudades, en un entorno colmado de estímulos y distracciones se vuelve difícil encontrar ese misterio primigenio en el cuerpo y la mente de la mayoría. El entorno de las urbes opaca la capacidad de asombrarse ante la mayoría de los fenómenos naturales que suceden a cada instante. Mientras los alienados se agrupan frente a los aparadores, lejos, la luz del sol se cuela entre las copas de los árboles y es tamizada por la neblina que pulula movida por el viento.
Las plantas y los hongos se comunican con su red de raíces que cubren la tierra, y las abejas riegan el polen por el campo. Es sobre esa realidad a la que Carlos Bautista nos invita a reflexionar con esta serie de grabados, en torno a la geometría sagrada, los patrones en la naturaleza y la fertilidad. Surcando la madera para articular un mensaje, una preocupación y un interés genuino sobre el necesario retorno a lo más elemental.
Sus prodigiosas estampas nos recuerdan que estamos más vinculados con una planta o un animal, que con un billete o un automóvil, y que es más importante conectarnos con el alma humana que con una señal inalámbrica. Las modelos que retrata representan al ánima, son el arquetipo de la vida misma, el de la madre fecunda que necesita ser revalorada.
En el conocimiento de las plantas y la tierra se encuentra la clave para transformar a la sociedad, no en un paseo por el centro comercial colmado de productos, bullicio de los consumidores y el deslizar plástico de sus tarjetas de crédito. La gráfica del maestro Bautista es una ventana a una dimensión espiritual de la vida, nos recuerda mirar adentro, pretende remover la coraza deshumanizada por las cifras, la información y el trabajo, para volver evidente la luminosidad sagrada de los códigos y diagramas de lo natural.
