ISLAMABAD, Pakistán 27-Mar .- Una tarde de domingo de Pascua en el parque se convirtió en un nuevo episodio de violencia terrorista.
Al menos 69 personas murieron y 290 resultaron heridas ayer tras la detonación de una bomba en un parque familiar en la ciudad de Lahore, al este de Pakistán.
La explosión, posiblemente provocada por un atacante suicida, ocurrió cerca de la zona de juegos infantiles. Buena parte de los heridos son mujeres y niños.
El bombazo fue reivindicado por una facción del Talibán, y representa el mayor ataque insurgente en el país desde el atentado del grupo islamista contra una escuela en Peshawar que causó la muerte de 125 estudiantes en diciembre de 2014.
Un vocero talibán dijo que el ataque de ayer iba dirigido deliberadamente contra la comunidad cristiana de Lahore, reunida en el parque para celebrar la Pascua.
"El objetivo eran los cristianos", aseguró Ehansullah Ehsan, portavoz del grupo, quien amenazó con nuevos atentados.
"Queremos enviarle al Primer Ministro Nawaz Sharif el mensaje de que hemos entrado en Lahore", dijo, para referirse a la capital de la provincia de Punjab, la más grande y rica del país, y ciudad de residencia del Premier.
En junio de 2014, el Ejército pakistaní lanzó un operativo contra el Talibán en las zonas tribales del noroeste del país.
La operación, en activo hoy día, ha golpeado duramente a los islamistas, y el número de víctimas en atentados había disminuido a su nivel más bajo en ocho años.
A pesar de ello, todavía se producen ataques, principalmente contra objetivos civiles, como tribunales y universidades, o contra fieles de otras religiones.
RECUERDA PAPA A LAS VÍCTIMAS
Horas antes del atentado en Pakistán, durante su mensaje del Domingo de Resurrección, el Papa Francisco pidió acercarse a las víctimas del terrorismo y llamó a emplear las "armas del amor" para combatirlo".
El Pontífice, quien mencionó los recientes atentados islamistas en Bélgica, así como los de Turquía, Nigeria, Chad, Camerún, Costa de Marfil e Irak, pasó revista a los principales focos de tensión en el mundo y clamó por los refugiados.
"(La Semana Santa) nos invita a no olvidar a los hombres y mujeres que buscan un futuro mejor, a la multitud cada vez más numerosa de inmigrantes y refugiados, entre ellos muchos niños, que huyen de la guerra, el hambre, la pobreza y la injusticia social", dijo Francisco.
Lo escuchaban decenas de miles de personas que soportaron largas filas, inspecciones de bolsas y mochilas, así como detectores de metales para poder entrar a la Plaza de San Pedro, a la que el Pontífice dio una vuelta en el Papamóvil tras finalizar la misa.
ASÍ LO DIJO
Que (Jesús) nos acerque en esta fiesta de la Pascua a las víctimas del terrorismo, esa forma ciega y brutal de violencia (...) Con las armas del amor, Dios ha derrotado el egoísmo y la muerte".
Papa Francisco
