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Oaxaqueño supera Ultra Fiord en Chile

Foto(s): Cortesía
Julio León

Oaxaca.- Había momentos en los que corría prácticamente dormido. Veía aspectos de la ruta que no existían...


También llegó el instante en el que el frío era tan intenso, ya que se registraron temperaturas de 15 grados bajo cero y el viento llevaba una velocidad descomunal, que a pesar del cansancio, no quería permanecer más en ese sitio.


Y a su compañero atleta mexicano que lo acompañaba le sugería seguir caminando, continuar trotando. Salir lo más pronto posible de esa zona.


Es parte de lo que vivió el oaxaqueño Rubén “Sensei” Toledo en la Ultra Fiord 2016, competencia de atletismo efectuada en la Patagonia, Chile.


Fue un recorrido de 145 kilómetros aproximadamente, y es que la ruta oficial es de 100 millas, es decir alrededor de 160 pero debido a las condiciones climáticas, los organizadores decidieron reducirla.


La dificultad de la carrera puede alcanzar niveles fatales, ya que en esta edición se registró la muerte de un corredor, Arturo Martínez Rueda de 58 años de edad, que murió de hipotermia en las cercanías del glaciar Chacabuco, a unos 800 metros de altitud.
Fueron dos noches y un día las que pasó corriendo el Sensei Toledo, que terminó el desafío con tiempo de 34 horas.


Una de las sensaciones más extrañas en esta experiencia, única, que vivió, fue el haber cruzado una meta sin personas, sin fotógrafos, sin música, sin animación de sonido local.


Cruzaron un arco desierto, los organizadores estaban resguardándose en un vehículo ante la granizada que se presentaba ese sábado 16 de abril alrededor de las 10:00 horas luego de haber iniciado la prueba el jueves 14 a las 23:59 horas.


"Fue una experiencia de vida, había leído que era una de las carreras más duras del mundo pero en realidad no había concebido qué tan duro era participar en una competencia de este tipo; al llegar al lugar sede, que fue Puerto Natales, nos dimos cuenta que era un clima muy hostil, muy cambiante.


La dificultad técnica de la justa resultó más cruel que lo que vaticinaba el propio Sensei de la montaña.


"Afortunadamente en Veracruz pude hacer unos entrenamientos en nevados, lo cual me ayudó y me dio confianza para afrontar este reto con mayor tranquilidad", comenta en la entrevista con SPORTS-NOTICIAS aun portando esa barba que conserva y es parte de esta hazaña.


Comienzo de la aventura


Los primeros 50 kilómetros no tuvieron mayor exigencia a la que ya está acostumbrado Toledo Rosado en carreras de trail en Oaxaca u otros estados. "me atrevo a decir que fue como cualquier otra”, asegura.


Pero pasando tal distancia, la situación se complicó.


"Empezamos a correr en lugares donde había ventisca -viento fuerte acompañado de nieve o lluvia-, era una zona nevada, pasando a lado glaciares", comenta con tal detenimiento que da la impresión de que aún siente el frío descomunal por el que atravesó.
"Eso complicó mucho la ruta y la hizo muy lenta y provocó que en mi caso, por ejemplo, hiciera un poco más de tiempo de lo que tenía planeado".


La ruta incluyó lodo helado que llegaba hasta las rodillas en un ecosistema denominado turbera, que es una capa vegetal que nunca se descompone por el frío y por el agua ácida que existe por debajo- es un tipo de humedal ácido en el que se ha acumulado materia orgánica en forma de turba-.


"La altura no es tan elevada pero el clima se vuelve un enemigo", reitera Rubén.


Fuerza del alma


Llegó ese momento en el que debió sacar fuerzas del alma para poder continuar y anteponer aspectos como el hecho de que previamente había realizado un trabajo arduo de entrenamiento para superar ese reto e incluso de no fallarse a sí mismo, ni a quienes confiaron en él o hasta de los recursos que se habían invertido para estar ahí.


"El recorrido comenzó a media noche del jueves, entonces toda la madrugada no tuve ningún problema, llegamos a un lugar que se llama Estancia Río Serrano, que es una casa agradable donde incluso había calefacción.


"Era como un canto de sirenas llegar a ese lugar porque había comida y calefacción; el problema era volver a salir a la competencia, en esos momentos, de mañana, no tuve dificultad incluso al pasar la nieve.


"La situación más difícil fue en la segunda noche; en la última estancia, donde parecía que el recorrido sería muy tranquilo pero al volver al salir estaba nevando y el cuerpo lo traía muy desgastado por el desvelo acumulado", recuerda mientras en la piel de su rostro se alcanzan todavía a percibir estragos de las condiciones climáticas que atravesó.


Inspiración auténtica


Y si hubo algo que lo obligó a superar cualquier adversidad, fue el recuerdo de sus hijas. Las fotos de Velkis y Ximena, de nueve y cinco años de edad, respectivamente, las portó en una especie de gafete sobre el cuello al lado de un escapulario que lo acompañó.


"Había ocasiones en las que caminaba y casi me caía del sueño, iba corriendo y durmiendo prácticamente; por momentos, la mente se me quedaba en blanco, inclusive veía aspectos de la ruta que no existían.


"Y en esa trance de poca lucidez que quedaba, me acordé de mis hijas, que fueron mi motivación y que las llevaba conmigo en foto", comparte ahora con una amplia sonrisa.


La solidaridad tenía que estar presente en una prueba de esta magnitud, las palabras de aliento que recibía de un atleta mexicano, fue también factor para poder terminar.


"Tuvimos problemas en el final, se nos terminaron las pilas de la lámpara por la noche y aún nos faltaba gran parte del recorrido", recuerda.


Lección de vida


Independientemente de esta experiencia incomparable, si existe una lección que le haya dejado esta intrépida participación, es que nada es imposible cuando existe la suficiente fortaleza en todos los sentidos para alcanzar los más grandes sueños.


"Confirmé que cualquier reto que te impongas es posible de alcanzar; nunca entrené en condiciones tan inhóspitas como las que corrí ahí.


"Y eso me deja la lección que cualquier cosa que emprendas en la vida es posible de alcanzar; el cuerpo humano no tiene límites. La mente no tiene límites, es tan noble que nos permite llegar más allá de lo que creemos que somos capaces", puntualiza.


No se conforma


Luego de haber logrado concluir una carrera con pinceladas de crueldad atlética, sin duda, a lado de otros compañeros atletas con los que participó prometió no volver a hacerlo; sin embargo, es un guerrero de la montaña y su próximo desafío podría ser la Mont Blanc.


Y es que la Ultra Fiord y otra justa más en la que participó en Veracruz recientemente, son puntuables para ese ultra trail running que se lleva a cabo en Francia, por lo que sólo le restaría un evento más para clasificarse.


145 Kilómetros aproximadamente de ruta


34 Horas corriendo, sólo con algunos breves recesos en algunas estancias para hidratarse y recuperarse levemente


2 Noches y madrugadas de competencia, y un día


15 Grados bajo cero marcó el termómetro en gran parte de la ruta


45 Son los años de edad que tiene


2 Son sus hijas: Velkis y Ximena, su principal fuente de inspiración

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