“El voleibol lo juegan con cocos en Oaxaca, Regrésate a Oaxaca”, así fue como fue recibida la oaxaqueña Ruth Karina Escobar González, por el entrenador de la selección nacional, el surcoreano Park Ji Kuk, previo a la participación de México en el Campeonato Mundial Juvenil de 1981.
En ese momento, cabizbaja, la atleta Karina Escobar encontró el consuelo de los directivos de la Federación Mexicana de Voleibol (FMVB), Rubén Acosta y Malú de la Fuente, quienes le pidieron al estratega Park Ji Kuk, que la espigada jugadora oaxaqueña se quedara y entrenara con el representativo tricolor.
En 1978, la oaxaqueña Karina Escobar se presentó al Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM) con tenis, short y un pases prestados por quien entonces era su novio. Se encontró con el entrenador nacional Park Ji Kuk, quien no le dio un buen recibimiento.
Tiempo después, la oaxaqueña Karina Escobar se convirtió en la capitana de la selección nacional, que obtuvo el cuarto lugar en el Campeonato Mundial Juvenil de 1981, el mejor resultado conseguido hasta ahora por un equipo de voleibol femenil para México.
Esa es una de las anécdotas e historias de vida de quienes han sido protagonistas, y que pasarán a formar parte de un legado para nuevas generaciones, en el libro “Centenario del Voleibol en México”.
CIEN AÑOS DEL VOLEIBOL EN MÉXICO
El libro "Centenario del voleibol en México" es la joya en la celebración de la llegada de ese deporte a México en 1917, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, por Óscar Castillón y el estadunidense Franklin O. Westrup.
Es un trabajo del investigador y escritor César Vargas, fotografías de Edgar Montelongo, diseño de Sandra León, y una impresión de mil ejemplares, que será presentado por la Federación Mexicana de Voleibol.
En el texto se habla de los principales personajes, así como de los acontecimientos trascendentales, como la participación de México en los Juegos Olímpicos de 1968; el inicio de la asistencia a los Juegos Centroamericanos, en Cuba 1930; el Campeonato Mundial Juvenil, en México 1981; hasta la fecha actual.
Es por ello, que la oaxaqueña Karina Escobar, así como el resto de las jugadores que integraron la selección juvenil mexicana en el Mundial de 1981, además de otras destacadas selecciones nacionales de otras épocas, han sido invitadas en este año por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y la FMVB, para conmemorar los 100 años del voleibol en México.
CUMPLIÓ SU SUEÑO
A principios del siglo XX, se construyeron los talleres del ferrocarril en Matías Romero, que unía a los puertos de Coatzacoalcos y de Salina Cruz, en el Istmo de Tehuantepec. Con el paso del tiempo, los talleres se convirtieron en una población ferrocarrilera de importancia.
En los años sesenta, arribaron a Matías Romero los profesores de primaria y secundaria, Felicitas González y Gonzalo Escobar, en compañía de sus hijos. Y en esa ciudad del Istmo de Tehuantepec, Ruth Karina vivió su niñez y parte de su adolescencia.
En las vacaciones viajaba con su familia a la ciudad de Oaxaca. En una ocasión, cuando caminaban por la calle de García Vigil, al dar vuelta por Morelos, se escuchaba el ruido de un silbato y los gritos de la gente, que llamaban la atención de la gente que pasaba por ahí. Karina Escobar se asomó por el portón y vio un salón enorme, mucha gente, mucha luz y un balón en el aire. Sin saber, en ese ese momento, conoció y descubrió su destino con el voleibol y el gimnasio de la Universidad Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).
Al término de sus estudios de secundaria, Karina Escobar presentó y aprobó el examen de admisión en la Preparatoria Uno de la UABJO, en la ciudad de Oaxaca de Juárez, institución donde la invitaron a integrase a los entrenamientos de la selección femenil de voleibol. Sus primeros entrenadores fueron César Williams Zárate y Guillermo Baroja.
Después de un poco más de un año entre la escuela y entrenamientos, un amigo de Ruth Karina Escobar le dijo que la Federación Mexicana de Voleibol estaba realizando entrenamientos de prueba en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano a jóvenes que estuvieran altas, aunque no jugaran bien.
Y sus dieciséis años de edad, en compañía de su amigo, tomó la decisión de visitar al presidente de la Asociación del Voleibol del Estado de Oaxaca, el ingeniero Montiel. “Sólo queremos que ayude a Karina para que vaya al CDOM a probarse y entrene algunos días con la Selección Nacional”, le dijeron.
Sonrío y respondió: “no, no es posible. Otras chicas que juegan mucho más que ella, las he llevado y las han regresado. Ella no podrá, es inútil que vaya”.
Meses después viajó con el equipo de la UABJO a la Ciudad de México. Y poco tiempo regresó al Distrito Federal en compañía de las Pumas de la UNAM y de su entrenador, Jorge Medina. Por el bajo nivel de juego que tenía Karina Escobar casi siempre estaba en la banca, pero en algún momento del partido pedían un cambio y ella entraba, Uno de esos momentos coincidió con el arribo del presidente de la Federación Mexicana de Voleibol, Rubén Acosta, y la vicepresidenta de Relaciones Internacionales de la misma federación, Malú de la Fuente.
En el mes de julio de 1978, el cartero le entregó una carta de la Federación Mexicana de Voleibol. Era una invitación para asistir a una concentración y realizar unas pruebas físicas y técnicas en el CDOM.
Pero se quedó en Oaxaca a terminar la prepa. Y en enero de 1979, la Federación Mexicana de Voleibol la volvió a invitar.
El entrenador de la selección nacional, el surcoreano Park Ji Kuk, la rechazó con una frase que aún retumba en su mente, “el voleibol en Oaxaca lo juegan con cocos. Regrésate a Oaxaca”.
Finalmente, la aceptó y la oaxaqueña Ruth Karina Escobar González cumplió su sueño como parte de la selección mexicana de voleibol, con la que realizó una gira por Estados Unidos, Japón y Corea, como preparación para el Campeonato Mundial Juvenil de 1981.
Espíritu y solidaridad
La mundialista oaxaqueña Karina Escobar consideró que el voleibol en México ha evolucionado mucho de manera individual, sin embargo, “no se ha podido generar el espíritu y solidaridad de equipo que mostró esa selección nacional femenil que participó en el Mundial Juvenil de 1981”.
Despés de más de tres décadas de ese acontecimiento deportivo, las jugadoras de esa selección se reúnen para jugar y representar a México, en certámenes nacionales e internacionales.
Actualmente, señaló, la mayoría de jugadores buscan la situación comercial. Las reglas han cambiado y el voleibol ahora es más espectacular, tanto así que las televisoras se han atrevido a transmitir algunos partidos.
Pero, “en México falta trabajo de conjunto y psicología de equipo”, puntualizó la emblemática voleibolista oaxaqueña, Ruth Karina Escobar González.
