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Teatro infantil: "El Oso Maloso", una crítica a la comida chatarra

Foto(s): Citlalli López Velázquez
Citlalli López Velázquez

Con creatividad y compromiso, niñas, niños y adolescentes del Centro Calpulli, Integrados en el Comité de las Niñas, Niños y Adolescentes por sus Derechos (CONNAD), montaron una obra de teatro con un mensaje contundente: dejar de consumir productos ultraprocesados y visibilizar el impacto que tienen en su salud y en las comunidades.

Inspirada en el libro La extraña historia del Oso, la puesta en escena "El Oso Maloso" cuestiona el rol de las grandes corporaciones que, aprovechando la vulnerabilidad de la niñez, distribuyen alimentos empaquetados con fines meramente económicos. Lucía Rona Cano, bibliotecaria del centro y quien da vida al personaje central, señala que la obra busca generar conciencia desde las infancias.

Aunque en escena todos se ven muy desenvueltos en su papel, lograrlo no fue sencillo. Primero tuvieron que despojarse de su timidez. Poco a poco, con el transcurso de los ensayos, expresaron en sus personajes la importancia de mantener la alimentación sana y nutritiva al reflexionar sobre las afectaciones de las grandes empresas al medio ambiente y a la salud de las infancias y adolescencia.

En el centro Calpulli fomentamos una alimentación sana y nutritiva, de hecho, ese es uno de nuestros ejes rector. Tenemos un comedor en el que se preparan alimentos saludables. Con este tipo de actividades concientizan más esta realidad que tenemos”, expuso.

Rona Cano indicó que pese a los lineamientos emitidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en los que se prohíbe la entrada de productos chatarra a las escuelas, aún hay planteles en donde se observan resistencias por parte de los padres y madres de familia al momento de enviar el lunch.

Meztli Gissel Cuevas Castillo, una de las participantes y miembro activa del comité, dio vida al personaje del león, que representa a una figura cívica dentro del juicio contra el Oso Maloso. Para ella, la experiencia fue significativa no solo por el aprendizaje escénico, sino porque permitió hablar desde la niñez sobre problemáticas reales.

“Durante la pandemia muchas personas fallecieron porque ya tenían enfermedades como diabetes u obesidad. Eso muestra lo grave que es consumir constantemente productos dañinos para la salud”, compartió Metzí durante la presentación. Agregó que, aunque cada quien tiene derecho a decidir lo que come, quienes ya han aprendido sobre hábitos saludables pueden compartir esa información con respeto, sin imponer, pero sí generando conciencia.

En su testimonio, también hizo un llamado a cuestionar la forma en que se celebra a la niñez. “El Día del Niño o los cumpleaños muchas veces se festeja solo con dulces. No creo que eso esté bien, porque daña su salud”, subrayó.

Desde su cotidianidad, las y los integrantes del comité ya han comenzado a incidir en su entorno. Comparten con sus compañeras y compañeros de escuela lo que han aprendido sobre los efectos de la comida chatarra. El mensaje no se queda en el escenario, se extiende a sus vidas y comunidades.

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