En Oaxaca, en al menos 200 Centros de Salud no hay médicos ni enfermeras. Así lo informó el secretario general de la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, Omar Jesús López Sánchez, quien señaló que la escasez no solo se concentra en hospitales —donde históricamente han faltado médicos y enfermeras especialistas—, sino que también se extiende a áreas básicas como trabajo social o psicología.
Esta ausencia repercute directamente en la salud pública, pues limita el acceso a consultas, diagnósticos oportunos y seguimiento a enfermedades crónicas, que muchas veces derivan en hospitalizaciones.
Como ejemplo de este déficit, mencionó el caso del Hospital de Cuicatlán, donde no existe una sola trabajadora social y las funciones de acompañamiento y atención administrativa a pacientes han sido asumidas por personal administrativo sin formación en la materia.
Esta dinámica, afirmó, se replica en otras unidades donde trabajadores con códigos administrativos realizan tareas que corresponden a radiólogos, psicólogos o camilleros, debido a la falta de recursos humanos.
López Sánchez dijo que el panorama es aún más crítico en el primer nivel de atención, donde al menos 200 centros de salud operan sin un médico o una enfermera, dejando a las comunidades sin servicios básicos.
Ante esta realidad, el dirigente sindical insistió en la urgencia de fortalecer las brigadas territoriales, que actualmente son las responsables de llegar a comunidades apartadas.
Explicó que estas brigadas forman parte del modelo IMSS–Bienestar “Ingrid Star”, cuya intención es consolidar equipos multidisciplinarios que garanticen un primer nivel de atención integral. “No solo se requiere un médico y una enfermera; se necesita un psicólogo para atender el creciente tema de salud mental, un nutriólogo, un odontólogo”, detalló.
El propósito del modelo, añadió, es prevenir enfermedades desde las localidades, especialmente en zonas de alta y muy alta marginación, para evitar que los pacientes tengan que desplazarse a hospitales donde la demanda ya rebasa la capacidad de atención. Con un primer nivel fortalecido, dijo, se podría garantizar el seguimiento a padecimientos y reducir la saturación hospitalaria.
En materia de insumos, López Sánchez reconoció que existe un avance en el abasto de medicamentos en hospitales, aunque todavía insuficiente. En las clínicas, aseguró, persisten mayores carencias de insumos y fármacos, lo que afecta la continuidad de los tratamientos.
Sin embargo, recalcó que el problema más urgente es la falta de personal médico que pueda recetar y dar seguimiento: “Podemos tener medicamentos, pero sin médicos no hay atención”, subrayó.
Finalmente, el líder sindical llamó a las autoridades estatales y federales a redoblar esfuerzos para atender el déficit de personal, garantizar la continuidad de las brigadas y reforzar la estrategia de atención primaria, pues de ello depende la salud de miles de oaxaqueños que hoy enfrentan servicios limitados o inexistentes en sus comunidades.
En muchas comunidades rurales de México, el acceso a servicios de salud básicos sigue siendo una asignatura pendiente. Según un reciente informe, el promedio nacional de personal médico es de apenas 2.4 médicos por cada mil habitantes, cifra que se encuentra por debajo del promedio de países de la OCDE.
La presencia continua de médicos y enfermeras en las unidades rurales contribuye a prevenir y atender enfermedades comunes, facilitar el control de enfermedades crónicas y reducir la mortalidad por causas prevenibles.
Cuando falta ese primer nivel de atención, los habitantes deben trasladarse a ciudades lejanas, lo que implica costos económicos, tiempo y —en muchos casos— abandono del tratamiento.
