A inicios de 2026, Oaxaca reportó 573 casos de tuberculosis respiratoria y 104 casos en otras formas, según cifras de la autoridad sanitaria estatal. La mayoría de los diagnósticos corresponden a la tuberculosis pulmonar, que representa cerca del 85 por ciento de los casos, aunque el bacilo también puede afectar ganglios linfáticos, riñones, huesos y sistema nervioso central. La aparición de estos números recuerda que la tuberculosis sigue presente, especialmente entre quienes no reciben atención médica a tiempo o viven en condiciones que facilitan la transmisión.
La tuberculosis se propaga por el aire: basta con que una persona enferma tosa, hable o estornude en un espacio cerrado para que el bacilo se disperse. Entre los síntomas de alerta están la tos con flemas durante más de dos semanas, fiebre, debilidad, pérdida de peso y del apetito, y sudoración nocturna. Personas con diabetes, VIH, desnutrición o sistemas inmunológicos debilitados son más vulnerables.
La buena noticia es que la enfermedad es prevenible y curable si se detecta a tiempo. Las unidades de salud del estado cuentan con diagnóstico y tratamiento gratuitos, y acudir al médico ante cualquier síntoma no solo protege a quien enferma, sino a toda la comunidad. Historias de familias que enfrentan la tuberculosis muestran que la conciencia y la acción temprana marcan la diferencia entre complicaciones graves y la recuperación completa.
