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La dieta de la milpa es desplazada por ultraprocesados en la Sierra Juárez

El desplazamiento de los alimentos tradicionales también ha impactado en la economía y en la producción local.
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

El desplazamiento de alimentos tradicionales como el frijol, maíz y calabaza por productos ultraprocesados y azucarados, como sopas instantáneas, refrescos y frituras, está causando graves daños a la salud de la niñez en la Sierra Juárez de Oaxaca.

De acuerdo con Gabriela Linares Sosa, coordinadora del área de derechos indígenas de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez (Unosjo), cada vez son más los niños, niñas y adolescentes que presentan enfermedades que antes eran exclusivas de adultos, como la obesidad y la diabetes.

“Ha cambiado mucho la alimentación en las comunidades, y en gran medida es por la influencia de la publicidad y los medios de comunicación, como la televisión e internet. Esto ha provocado que los niños adopten nuevos hábitos de consumo y prefieran productos procesados en lugar de los alimentos tradicionales de la milpa”, destacó Linares Sosa.

La también defensora de los derechos indígenas señaló que, aunque en las comunidades aún se encuentran productos del campo, también hay una fuerte presencia de alimentos ultraprocesados. 

“Muchas mujeres que trabajan en el campo encuentran más práctico darles a sus hijos alimentos rápidos como sopas instantáneas o refrescos, en lugar de preparar comidas tradicionales. Además, ha aumentado el consumo de productos traídos de fuera, como tomates y verduras que no siempre se cultivan de manera agroecológica”, explicó.

El impacto en la salud es alarmante. Antes, enfermedades como la hipertensión, la diabetes o incluso algunos tipos de cáncer eran raras en estas comunidades. Hoy en día, se han vuelto frecuentes en niños de siete, ocho o diez años. 

“En la región no hay industrias ni fábricas que generen contaminación, por lo que nos preguntamos: ¿de dónde vienen estas enfermedades? La respuesta, en gran parte, es la alimentación”, puntualizó.

El desplazamiento de los alimentos tradicionales también ha impactado en la economía y en la producción local. 

Al dejar de consumir productos del campo, se produce un abandono progresivo de la tierra. Además, el cambio climático ha afectado la producción en la Sierra. 

“Las sequías de los últimos dos o tres años han dificultado la siembra, lo que ha provocado la pérdida de variedades de semillas importantes. A esto se suma la falta de apoyo al campo por parte del gobierno”, agregó.

La comida chatarra ha aprovechado esta situación para ganar terreno en las comunidades. Linares Sosa advirtió que hay un cambio en la mentalidad de las personas, influenciado por la publicidad y los medios. 

“Los jóvenes ven en la televisión y en redes sociales que ciertos productos, como las pizzas, hamburguesas y refrescos, están asociados con un estatus diferente. Eso genera un desplazamiento de los alimentos tradicionales”, apuntó.

Recuperar la alimentación basada en la milpa es un reto enorme, pero necesario, apuntó. Linares Sosa enfatizó que la clave está en la educación y en reforzar el valor de la alimentación tradicional. 

“Necesitamos más información y concientización en las comunidades para que las familias recuperen el hábito de consumir productos del campo. También es necesario apoyar la producción local y garantizar que haya condiciones adecuadas para que la gente siga sembrando”.

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