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Dengue reaparece en Tuxtepec; primer caso en 2026

Personal de salud realizando labores de fumigación y prevención contra el dengue en una colonia de Tuxtepec, tras el reporte del primer caso.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

La lucha contra el dengue en Oaxaca tiene una geografía muy clara: la región de la Cuenca del Papaloapan, históricamente, ha concentrado el mayor número de casos en la entidad y vuelve a colocarse en el centro de atención al iniciar 2026. San Juan Bautista Tuxtepec fue el municipio donde se confirmó el primer contagio del año, un dato que no pasa desapercibido si se considera que esta zona ha sido, por años, uno de los principales focos de riesgo por sus condiciones climáticas y ambientales.

Paradójicamente, este arranque se da en un contexto alentador. De acuerdo con cifras de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), durante 2025 se logró una reducción histórica del 93 por ciento en la incidencia de dengue, al pasar de 4 mil 111 casos registrados en 2024 a solo 275 al cierre del año pasado. Es uno de los descensos más significativos de los últimos años y refleja que la estrategia sanitaria tuvo impacto real en el control del mosquito transmisor.

Sin embargo, que el primer caso de 2026 aparezca en Tuxtepec no es casual. La Cuenca del Papaloapan sigue siendo una región especialmente vulnerable por su humedad, altas temperaturas y la presencia constante de cuerpos de agua, condiciones ideales para la reproducción del Aedes aegypti. Por eso, apenas se confirmó el caso, la Jurisdicción Sanitaria número 3 activó un operativo inmediato de control larvario en ese municipio y en Acatlán de Pérez Figueroa, con la intención de evitar que la enfermedad vuelva a tomar fuerza.

Las cifras del año pasado explican el tamaño del esfuerzo. Según los SSO, se realizaron acciones de control larvario en 634 localidades de 167 municipios, con intervención en más de 1.3 millones de viviendas y el tratamiento de más de un millón de depósitos de agua con larvicida. Además, se aplicaron estrategias como rociado intradomiciliario, nebulización espacial y termonebulización en cientos de localidades, cubriendo miles de hectáreas y viviendas en todo el estado.

Mientras la Cuenca del Papaloapan vuelve a encender las alertas, en la región de la Costa también se reforzaron las acciones preventivas. Municipios como San Pedro Pochutla, Santa María Huatulco, Santos Reyes Nopala y San Pedro Mixtepec concentran esfuerzos permanentes para evitar repuntes, no solo de dengue, sino también de paludismo, mediante estudios entomológicos, control larvario y campañas comunitarias.

El mensaje que dejan los datos es doble. Por un lado, Oaxaca demostró en 2025 que es posible contener una enfermedad que parecía fuera de control. Por otro, la aparición temprana de un caso en 2026 recuerda que el dengue no está erradicado y que regiones como la Cuenca del Papaloapan siguen siendo el punto más frágil del mapa sanitario estatal.

La batalla contra el dengue no se gana solo con operativos institucionales. Los Servicios de Salud de Oaxaca, insisten en que la prevención cotidiana sigue siendo decisiva: eliminar criaderos, tapar recipientes, mantener patios limpios y no bajar la guardia, incluso cuando las cifras parecen favorables. Porque en estados como Oaxaca, donde el clima juega en contra, un solo descuido puede volver a colocar a toda una región en el centro de la emergencia.

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