La salud de la niñez en el país se encuentra acechada por la invasión de productos chatarra, como son los refrescos, papas fritas y otros alimentos con alto contenido calórico.
En el marco del 30 de abril, Día del Niño y la Niña, organizaciones de la sociedad civil llamaron a luchar por el derecho a una alimentación saludable a favor de las infancias.
Durante el foro “Por acciones reales a favor de las niñeces y adolescencias”, organizado por integrantes de la campaña “Oaxaca Sin Chatarra”, las y los ponentes coincidieron en señalar que la resistencia contra los productos ultraprocesados ha sido difícil frente a los intereses económicos de las grandes empresas productoras.
En su intervención, el diputado local César Mateos señaló que, a pesar de las acciones para frenar el acecho de los productos chatarra, éste sigue avanzando por falta de medidas más contundentes desde las políticas públicas.
En los últimos cinco años –destacó– las familias incrementaron en más de un 50 por ciento el gasto para la compra de estos productos, a la par del incremento en un 100 por ciento del número de tiendas de conveniencia.
“La industria alimentaria y sus defensores se escudan una y otra vez en el falso discurso de la libertad. Argumentan que una medida de este tipo, que la prohibición, coarta la libertad de elección. Se dice: ‘el que quiera comer comida chatarra, que lo haga; el que no quiera, que no lo haga’. Pero eso es falso. La elección solo es libre cuando hay opciones reales. Y hoy, en gran parte de Oaxaca y de México, la opción real es entre refrescos o nada; entre frituras o hambre”, señaló.
Yésica Sánchez Maya, integrante del Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad –organización que, junto con Calpulli, Espiral por la Vida, CAMPO y El Poder del Consumidor, forma parte de la campaña impulsada desde hace cinco años–, destacó que desde la reforma al artículo 20 Bis de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes se han articulado esfuerzos para generar un proceso de largo aliento.
No bastaba exigir –destacó–, también había que reforzar la batalla frente a las empresas que lucran con la salud y la vida de las personas.
“Es una apuesta política fuerte y profunda, que no es sencilla porque implica desafiar una serie de intereses económicos, una serie de ganancias a costa de la vida y la seguridad alimentaria de las personas”, apuntó.
La apuesta ha sido fundamental y ha fortalecido alianzas no sólo a nivel local, sino también nacional e internacional.
Al citar las recomendaciones de la Convención Nacional de los Derechos de la Infancia, Tania Ramírez, directora de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), señaló que una de las principales preocupaciones es que México pasó de ser un país con desnutrición a un país con malnutrición.
La defensora de derechos humanos indicó que Oaxaca aún está muy a tiempo de revertir los daños a la salud generados por los productos chatarra.
A su vez, el doctor Hugo López-Gatell, quien participó de manera virtual en el foro, destacó que la crisis de consumo de productos chatarra fue uno de los factores que llevó a gran parte de los decesos durante la pandemia de Covid-19.
Antes del foro, niñas y niños del Comité de Niñas, Niños y Adolescentes por sus Derechos (CONAD) presentaron la obra de teatro El oso maloso, con la que buscan concientizar a las infancias sobre las afectaciones a la salud generados por las grandes empresas de ultraprocesados.
