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Pide Obispo Mixe guiar con sabiduría y amor a los jóvenes

El obispo de la Prelatura Mixe de María Auxiliadora, Salvador Murguía Villalobos, subrayó que las relaciones humanas implican vínculos y dependencias.
Foto(s): Octavio Vélez Ascencio
Octavio Vélez Ascencio

Los jóvenes caminan rápido y lo tienen que hacer, pero son los mayores y sobre todo, los ancianos, los que conocen el camino, aseguró el obispo de la Prelatura Mixe de María Auxiliadora, Salvador Murguía Villalobos.

En una reflexión, el sacerdote de la congregación de la Sociedad de Don Bosco, afirmó que los esfuerzos de cualquier padre de familia y de cualquier educador se orientan a crear un buen ambiente de familia.

“Esto, es lo primero y más fundamental, pero requiere trabajar mucho favoreciendo un clima de gran confianza y de mucha libertad, aun a riesgo de que alguna vez sean engañados”, anotó.

Sin embargo, expuso que cuando falta un mínimo de libertad, la familia se puede convertir en una auténtica escuela de simulación.

“A los adolescentes les cuesta mucho obedecer, es cierto, porque están aprendiendo a manejar su independencia y libertad, pero poco a poco llegarán a entender que les guste o no, todos obedecemos en la vida”, añadió. 

Subrayó que en cualquier encuentro de personas, las relaciones humanas implican vínculos y dependencias, porque además de inevitable, es necesario. 

“Y cualquier compromiso con otras personas implica responsabilidades. No pueden engañarse con ensueños de rebeldía infantil”, agregó.

Destacó que la obediencia resulta incómoda, pero solamente quien aprende a obedecer en la edad juvenil, aprenderá a ser libre en la edad adulta.

“Acompañar a los adolescentes y jóvenes hasta llegar a darse cuenta de que el mejor camino para ser libres y crecer como personas es lograr ser dueños de uno mismo, es el reto de los padres de familia y de los educadores”, aseveró. 

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