El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos pidió a la Virgen María de Guadalupe ayudar a los católicos a mirarse como hermanos con amor, con respeto y con veneración.
“Todos sin excepción somos hijos de Dios desde el día de nuestro bautismo e hijos de la misma madre desde hace casi dos mil años”, asentó.
Durante la misa solemne oficiada en el santuario de la Nuestra Señora de Guadalupe por su festividad anual, el mitrado sostuvo que los creyentes necesitan mirarse como una familia por ser todos hijos de Dios, para terminar con los odios, las envidias, los rencores y los fratricidios.
“Eso no quiere María, quiere que los pueblos vivan en paz, en armonía, en fraternidad, en respeto, en espíritu de servicio y en una buena relación”, anotó.
Pero, también llamó a los católicos a ponerse frente a la madre de Dios, la Guadalupana, y entrar en un diálogo con ella desde lo más profundo de sus corazones ante sus preocupaciones y angustias.
“Háblele a la madre de Dios y madre nuestra; deje en ella a sus hijos, en su corazón de madre, en sus brazos de madre, en su ternura de madre; ella sabe lo que siente una madre por su hijo”, señaló.
Subrayó que María sabe de la angustia y de la preocupación por los hijos, porque ella lo experimentó personalmente.
“Hable con ella. Si ustedes son padre o madre de familia seguramente se preocupan mucho por sus hijos, porque quieren que vayan por el camino correcto, cumpliendo con sus deberes diarios responsablemente, creciendo como creció nuestro Señor, en edad, sabiduría y gracia; quieren que haya mucha bondad en el corazón de sus hijos, porque han sembrado la semilla buena y esperan recoger frutos”, agregó.
Además, rogó a la Virgen María de Guadalupe, la madre del sacerdote por excelencia, Jesucristo, bendecir a la Iglesia Católica oaxaqueña con abundantes vocaciones a la vida sacerdotal y a la vida religiosa, pero también a la vida matrimonial y santificar su unión para que de esas familias broten vocaciones.
“Nuestros pueblos necesitan sacerdotes para ir a hablar de Dios bendecir, a santificar, a perdonar y crecer juntos en amor y santidad”, aseveró.
Vázquez Villalobos también llamó a los seminaristas a crecer en virtudes durante la etapa de su formación, porque el pueblo católico de Oaxaca es humilde, sencillo y de corazón grande.
“Para servir a un pueblo así, también tienen que ser humildes, sencillos y de corazón grande”, afirmó.
