El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó ayer a los católicos a tomar su propia cruz movidos por el amor, como discípulos del Señor, y así sea gracia y bendición para los más cercanos, especialmente su familia.
“Dios nos ha pedido, prefiéreme a mí y si lo haces, toma tu cruz con amor”, añadió.
En la homilía de la misa dominical, celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el pastor religioso sostuvo que los creyentes necesitan amar a Dios por encima de todas las cosas y sobre todas las personas, como dispone el primer mandamiento de la ley divina, pero no por eso deberán de dejar amar a sus padres e hijos.
“Debemos de amarlo más que a nuestros padres y los que son padres, tienen que amarlo más que a sus hijos y habla de preferirlo, pero no dice que no amemos a nuestros padres, porque si eso dijera, está en contra del cuarto mandamiento de la ley divina, que dice que amemos a nuestros padres. No nos dice que ya dejemos de amar a nuestros papás y que los papás dejen de amar a sus hijos. Y si nosotros tenemos ese grande amor a Dios, ¿quiénes van a ser beneficiados? Nuestros padres y nuestros hijos, nuestros hermanos, porque este amor grande a Dios me va a llevar a que yo viva un gran amor a mis padres y a mis hermanos y los que son padres, a sus hijos”, agregó.
Por eso, sostuvo que quienes amen profundamente a Dios van a evitar hacer muchas cosas contrarias a ese compromiso incondicional.
“Si usted ama a Dios, va a evitar hacer muchas cosas que no demuestran que su amor sea grande para Dios y que lo prefiera a él. El que tiene un amor grande a Dios, no tiene ningún resentimiento para nadie, toda persona está en su corazón, llámese como se llame, sea quien sea. Entonces, ese amor grande hacia Dios me va a llevar a que no tenga ningún problema con las personas. Si en algún momento un prójimo nos ofende, no vamos a tener ningún problema, ningún resentimiento, ningún coraje”, agregó.
De esta manera, expuso que los católicos podrán tomar su cruz con amor y no pensando o diciendo, pues ya me tocó sufrir por haber enfermado.
“No, así no se toma la cruz, la cruz se toma mirando al crucificado, así tome la cruz. ¿Por qué esta el crucificado ahí? Por amor. Tome esa cruz muy personal movido por el amor. Tendré que decirle a nuestro Señor ‘un día tomaste la cruz y fuiste a morir por mí por amor. En este momento tengo esta cruz, yo quiero tomarla como tú la tomaste, movido por el amor. Acepto mi cruz por amor y, si de algo sirve mi sufrimiento, yo quiero encausarlo para que sea gracia y bendición’. Y tal vez usted diga, lo quiero ofrecer por los más cercanos, por mi familia, por estas personas que yo amo, quiero ofrecer mi sufrimiento, esto me lleva a manifestar el amor a ellos, ofreciendo mi dolor, ofreciendo mi enfermedad, recibo esta cruz. No la rechace. Somos discípulos de Nuestro Señor y cargamos con esa cruz”, anotó.
Expresó que muchos creyentes tienen sufrimientos físicos, pero algunos más enfrentan otras angustias, como cuando el padre de familia no tiene trabajo y no tiene para llevar el alimento a sus hijos, porque no le abren las puertas en algún lugar.
“Cuánta carga de sufrimiento hay en nosotros, pero muchos de esos sufrimientos no han servido porque no los hemos encausado. Se nos ha olvidado que somos discípulos de nuestro Señor y no hemos sabido cargar esa cruz como él quiere que la carguemos, por amor. A veces la cruz la cargamos con un montón de renegaciones y de reclamos a Dios, ‘¿por qué nos cargas la mano en la casa, por qué me cargas la mano en el sufrimiento a mí?’. Nuestro Señor no dijo eso, se ofreció voluntariamente, fue al Calvario cargando con la Cruz y murió por nosotros por amor”, anotó.
Ante esto, Vázquez Villalobos convocó a los católicos a cargar diariamente su cruz y no dejarla guardada, porque al discípulo de nuestro Señor no se le puede entender sin cruz.
“Usted lleva la cruz, usted es discípulo de nuestro Señor, llévela con alegría. A veces es liviana, aunque a veces es pesada, pero en los dos momentos no nos olvidemos de buscar a Dios y de decirle, gracias, porque siento que me has alivianado esta carga y en otros momentos le tendré que decir, ‘Señor, dame más fuerza, dame más fortaleza, porque humanamente siento que no puedo con esto, pero yo sé que con Tu gracia y Tu auxilio yo sí voy a poder y voy a salir adelante’.
Entremos en diálogo con el Señor y si lo preferimos a él, por encima de todo, el cargar nuestra cruz, pues será lo más liviano para nosotros”, aseveró.
María, siempre con nosotros
“María, nuestra madre, está siempre con nosotros. Las dos veces que me han hecho alguna cirugía han sido dos días de la Virgen, el 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción y el 13 de mayo, la Virgen de Fátima. La Virgen ahí ha estado, acompañándome, que también usted pueda decir lo mismo, ‘la Virgen está acompañándome, le hablé, me sentí con gozo y con paz, sentí su amor maternal y aquí estoy, saliendo adelante’”: Vázquez Villalobos.
