El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos agradeció ayer a Dios por las bendiciones recibidas durante sus 12 años de ministerio episcopal.
“Dios ha sido bueno conmigo, me ha bendecido abundantemente y a manos llenas”, añadió.
Durante la homilía de la misa de acción de gracias, oficiada en la Basílica de Nuestra Señora de La Soledad, el pastor religioso afirmó que ha recibido el amor de Dios, a través de sus hermanos oaxaqueños, durante cinco años como obispo de la Diócesis de Puerto Escondido y en casi siete años al frente de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca.
“Me siento muy amado por Dios, muy bendecido por Dios. No puedo pedir más, cuánta bendición, cuánto cariño, cuántas cosas buenas me ha regalado este pueblo de Oaxaca”, añadió.
Por eso, expuso que solamente tiene palabras de agradecimiento para todos, porque ha sido muy feliz durante su ministerio episcopal.
“Estoy muy feliz y seguiré estando feliz de la vida porque siempre pienso, debo de ser feliz donde Dios me tiene, porque ahí quiere que yo me realice como persona, como su hijo, como su ministro. Soy feliz y seguiré siendo feliz”, anotó.
Subrayó que también ha sentido el amor de los fieles y el amor de sus sacerdotes, quienes son sus cercanos colaboradores.
“Y ahora, Dios me ha bendecido todavía más con mi hermano obispo auxiliar Luis Alfonso Tut Tún”, agregó.
Destacó que el obispo auxiliar camina con él en la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca y su presencia se ha convertido en una gran bendición, por sus consejos y sus motivaciones.
“No solamente es su ayuda en el trabajo, porque un obispo auxiliar es una gran ayuda en el trabajo y en la relación con los fieles, con los sacerdotes, con los futuros sacerdotes, los seminaristas, con las religiosas y con los religiosos. Qué bueno ha sido Dios conmigo, le doy gracias”, aseveró.
Recordó que cuando llegó a Oaxaca, el 25 de abril del 2018, se postró de rodillas ante la imagen de Nuestra Señora de La Soledad, para pedir su ayuda, su intercesión, su protección y su auxilio maternal, para ejercer su ministerio.
“La Santísima Virgen ha sido buena conmigo, siempre intercede, siempre me protege, siempre me auxilia”, aseguró.
Ante esto, llamó a los católicos a recurrir y encomendarse a la madre de Dios.
“Busque ese refugio en la madre de Dios, que usted sepa que ella va a hablar por usted ante su hijo Jesucristo. Pidan su intercesión, no podemos estar viviendo sin la madre de Dios. La necesitamos y mucho”, conminó.
