Los distintos casos de violencia escolar ocurridos en México, incluido Oaxaca, son una realidad que están rebasando a la sociedad, señaló Felipe Sánchez Rodríguez, director adjunto del Centro Calpulli, que promueve los derechos de niñas, niños y adolescentes en el estado.
El caso de bullying contra Fátima, estudiante de secundaria en la Ciudad de México, es una muestra del nivel que la violencia escolar ha alcanzado, la profunda intolerancia social y la presión que enfrentan los jóvenes para encajar en determinados grupos, señaló.
“Estamos en un momento en el que la realidad nos está rebasando, tanto a los adultos como al sistema escolar. Nos hace falta mucha preparación, sobre todo a los docentes, para poder enfrentar estos casos de violencia entre jóvenes”, indicó.
Este tipo de agresiones -agregó- no ocurren de manera aislada, sino que forman parte de una serie de dinámicas preocupantes que afectan a la niñez y adolescencia. Además, la influencia de los medios de comunicación y las redes sociales, junto con el papel de ciertos influencers, contribuye a la normalización de la violencia, expuso.
Uno de los factores clave detrás de estos episodios es la necesidad de pertenencia, especialmente en la adolescencia, reflexionó.
En lo que va del 2025, la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) ha registrado cuatro expedientes por casos de violencia escolar ejercida por docentes contra alumnos en niveles de preescolar, primaria y secundaria.
En las denuncias incluyen conductas como… pic.twitter.com/mtzzTIXxbl— Noticias Oaxaca NVI (@nvinoticiasoax) February 18, 2025
La presión social puede llevar a los jóvenes a participar en actos agresivos solo por el deseo de ser aceptados en un grupo.
La falta de herramientas para establecer límites y reconocer el daño que pueden causar a otros agrava aún más la situación.
Otro aspecto preocupante es la obediencia ciega inculcada en la educación de niños y niñas. Muchas veces, se les enseña a seguir órdenes sin cuestionarlas, en lugar de fortalecer su criterio y autonomía para tomar decisiones propias.
Esto los hace más susceptibles a actuar sin medir las consecuencias de sus acciones.
Frente a este panorama, subrayó la importancia de que las escuelas implementen reglas claras para prevenir el acoso escolar y promuevan valores como el respeto y la tolerancia. Incluir el aprendizaje sobre los derechos de la infancia en la currícula educativa permitiría que los estudiantes comprendan la necesidad de una convivencia pacífica y respetuosa, sostuvo.
Desde las instancias de gobierno, también es fundamental reforzar estrategias para frenar la violencia en las aulas, destacó.
En Oaxaca, han surgido diversos casos similares que requieren atención inmediata.
Además, la violencia presente en medios de comunicación y la música, muchas veces dirigida hacia las mujeres, contribuye a la normalización de estas conductas, planteó.
Sánchez Rodríguez manifestó que la solución a esta problemática no recae únicamente en las escuelas, sino en un trabajo conjunto entre familias, docentes y autoridades. La educación en casa y en el aula debe enfocarse en formar ciudadanos con pensamiento crítico, capaces de convivir en la diversidad sin recurrir a la violencia.
“Solo así se podrá construir una cultura de paz que garantice la seguridad y bienestar de las nuevas generaciones”.
