Luis Ignacio Velázquez
El 28 de septiembre de 2013, hace exactamente ocho años, el auditorio del Cerro de El Fortín lucía pletórico, festivo y alegre.
Ese día, con el sol en todo lo alto y un cielo azul intenso, oaxaqueños de las ocho regiones del estado asistían a un hecho histórico: la creación del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que tan solo cinco años después ganaría la presidencia de la república con su candidato Andrés Manuel López Obrador.
En esas gradas de cantera verde, 6 mil 691 delegados, avalados por autoridades del Instituto Federal Electoral (IFE), aprobaron los estatutos, principios y programa de acción del nuevo instituto político nacional, que ofrecía al pueblo la transformación de la vida pública en México.
Era la primera asamblea constitutiva para hacer del movimiento social que encabezaba López Obrador desde 2011 un partido político formal y legal.
El 2 de octubre nació la asociación civil Morena, que dio origen al instituto político, pero antes, su líder recorrió todos los municipios del país para dar a conocer su proyecto.
Ejemplo de lucha
La elección del sitió y el lugar para realizar la primera asamblea constitutiva no fue al azar.
Como hasta ahora, Oaxaca tenía un especial aprecio por el entonces presidente del consejo nacional de Morena, López Obrador, y eso fue determinante para llevar a cabo aquí tan magno acto.
Gracias a la participación de los oaxaqueños Morena superó el número de firmas necesarias para obtener su registro como partido político.
“Nos piden mínimo 3 mil militantes en cada estado y aquí hemos cumplido con creces. Nos estamos ajustando al pie de la letra”, reconoció López Obrador ante un auditorio colmado de simpatizantes.
Ante miles de oaxaqueños que no dejaban de reconocer su ascendencia política, aclaró que no era casual que la primera asamblea se llevara a cabo en Oaxaca que es “el estado con más cultura en el mundo, región desde donde diversas organizaciones sociales han dado ejemplo de lucha. Saludo, de manera especial, la lucha de los maestros democráticos oaxaqueños”.
El inicio de un proyecto de Nación
Destacó que también se eligió Oaxaca para la primera asamblea, porque es un pueblo que después de muchos años de dominio priista, hizo valer sus derechos democráticos.
Enfatizó la diferencia -“como del cielo a la tierra”- entre el priista Ulises Ruíz, ex gobernador del estado y la actual administración (que encabezaba Gabino Cué)”.
Entre gritos de apoyo, consignas y cientos de mensajes plasmados en pancartas y mantas, López Obrador invitó a los oaxaqueños a recabar firmas para solicitar una consulta ciudadana sobre la reforma energética que impulsaba en ese momento el presidente Enrique Peña Nieto e invitó a los oaxaqueños a participar a la marcha-mitin del 6 de octubre del Ángel de la Independencia al Zócalo del Distrito Federal.
En Oaxaca el evento fue una apoteosis.
Las muestras de apoyo para López Obrador, a quien ya habían robado dos elecciones presidenciales, eran numerosas y emotivas.
Hacerlo descender del foro fue una verdadera proeza de la gente que lo protegía, porque cientos de personas querían tomarse una fotografía con él, expresarle su admiración o entregarle un obsequio o una petición.
Lo mismo fue llevarlo hasta su camioneta y abandonar el lugar, porque la gente no dejaba de abrazarlo, besarlo, y de entregar a sus pequeños hijos para que los cargara un instante.
Ya de salida, a bordo de su camioneta, ofreció una entrevista a los medios de comunicación, en la que reconoció la gran participación del pueblo de Oaxaca en el proceso de democratización del país y la defensa de los intereses de la patria.
