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Exclusiva: “Me descalificaron simplemente por ser indígena”, dice Hugo Aguilar, próximo Presidente de la SCJN

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Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El indígena mixteco, Hugo Aguilar Ortiz, el nuevo ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), aseguró que las descalificaciones a su persona por ser electo para ocupar un cargo en el más alto tribunal, obedecen simplemente al racismo y a la discriminación existentes aún en México.

“Es claramente una visión racista y clasista de quienes me descalifican por el simple hecho de ser indígena”, asentó.

Aguilar Ortiz, nacido el 1 de abril de 1973 en Guadalupe Victoria, San Miguel El Grande, ocupará la presidencia de la SCJN por ser el candidato con mayor número de votos, seis millones 195 mil 612 votos, equivalente al 5.14 por ciento, en la reciente elección del Poder Judicial de la Federación (PJF), de acuerdo con el cómputo al cien por ciento  de las actas capturadas que hizo el Instituto Nacional Electoral (INE).

En entrevista exclusiva con Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca, el abogado afirmó que su postulación como candidato a ministro de la SCJN por el Poder Ejecutivo y sobre todo, la mayoría de votos alcanzada en el proceso electoral, constituyen sin duda un reconocimiento a su trayectoria profesional.

“Si, creo que el resultado de la elección es un reconocimiento a mi trayectoria de más de 30 años en el acompañamiento a la lucha social, tanto de los pueblos indígenas, de los pueblos afromexicanos, de mujeres indígenas, como de mujeres en general. Durante todo ese tiempo fue un trabajo a título gratuito. Nosotros en la organización (Servicios del Pueblo Mixe) veíamos cómo resolver el tema de la compensación. El apoyo a comunidades indígenas, a los movimientos sociales, siempre fue a título gratuito y en términos de solidaridad con las luchas que ellos llevaban”, aseveró.

–¿Un abogado activista?

–Si, finalmente he sido un abogado activista. Sí, así se podría definir. Nosotros en algún momento nos autodefinimos como animadores comunitarios, porque definimos que el sujeto que debía de impulsar su propio mejoramiento de condiciones de vida, tomar en sus manos la defensa de sus derechos, el fortalecimiento de su existencia, la lucha por su por un reconocimiento constitucional y legal, eran los propios pueblos. Entonces, decíamos que nuestro trabajo era animar procesos y así nos llamamos durante un buen tiempo, animadores comunitarios. Después, una vez saliendo de la carrera, asumí la defensa de varios temas agrarios, constitucionales, políticos, electorales y me hice defensor comunitario.

–Por ahí escuché que en algún momento lo llamaron a usted ministro comunitario, ¿no?

–Así es, más adelante, una vez que comenzamos a fortalecer el trabajo de sistematización, de construcción de conceptos, de definiciones y de principios que fueron los que finalmente llevaron a la reforma del artículo segundo de la Constitución, me comenzaron a llamar ministro comunitario desde todos los liderazgos.

–Recuerdo que usted durante muchos años ofreció su trabajo de manera gratuita, ¿así es?

–Sí, totalmente el tiempo que estuve litigando desde Servicios del Pueblo Mixe y antes, desde el Taller Universitario de Derechos Humanos, una organización que fundamos cuando todavía éramos estudiantes, dábamos capacitación, después hicimos defensa legal, todo a título gratuito, no se cobraba a las comunidades.

En muchos casos, las comunidades venían a verme, me traían tortillas, frutas y en una ocasión hasta una mesa como un presente y un gesto de solidaridad, porque en lo general no había un salario como pago.

–Usted se formó como activista y como abogado en Servicios del Pueblo Mixe con el llamado hermano mayor Floriberto Díaz Gómez y no con alguien más, ¿verdad?

–Sí, así fue. Ahora dicen que me formé con el entonces gobernador Heladio Ramírez López, pero eso es falso. Él era gobernador de Oaxaca cuando yo llegué a estudiar a la Universidad Benito Juárez, no tuve ninguna relación con él, no hubo algún vínculo laboral, de colaboración, ni durante mi época de estudiante, ni durante mi ejercicio profesional, ni durante mi paso como funcionario público nunca tuve una vinculación con él en absoluto.

Tampoco trabajé como parte de su equipo, eso es totalmente falso. Todo lo que he aprendido ha sido por mi vínculo con las comunidades indígenas, posteriormente con las comunidades afroamericanas y con los movimientos sociales. Esa es mi historia profesional, siempre he desarrollado una función técnica jurídica.

–Quienes lo descalifican también conjeturan que tuvo participación en el PRI.

–Nunca he tenido un pasado priista, nunca estuve afiliado, ni he estado afiliado a algún partido. Nunca tuve algún vínculo orgánico, o profesional, ni asesoré o defendí al PRI en algún proceso electoral.

–¿Por qué tantas descalificaciones hacia su persona, después de ser electo ministro?

–La verdad, no puedo identificar quién es quién y dónde están, pero lo que sí creo es que hay una sensación y una idea generalizada de que por el simple hecho de ser indígena, no tengo los conocimientos.

Es una visión racista, clasista de mucha gente que me descalifica por el simple hecho de ser indígena. Pero la verdad eso no me preocupa, porque es un ambiente en que yo he vivido toda la vida y estoy acostumbrado a mostrarle a propios y extraños que Hugo Aguilar Ortiz, tiene la capacidad, la experiencia y los conocimientos necesarios para atender cada momento histórico en mi vida y hoy tampoco es la excepción.

–Sin duda resulta lamentable que en estos tiempos en México aún se discrimine a una persona por ser indígena, ¿no?

–Totalmente, la discriminación, el racismo y el clasismo no debieran existir en ninguna sociedad. Esta pretensión de que alguna persona por tener estudios en el extranjero va a ser mucho mejor persona o que por tener una piel de tal o cual color es mucho mejor funcionario o persona. Detrás de eso hay una preconcepción clasista y discriminatoria de que el indio es incapaz de lograr eso.

Por eso, más allá de la función que voy a realizar en la Corte, tengo la misión de dignificar la presencia de los pueblos y las comunidades indígenas y afroamericanas, para que se quite esa falsa idea y errónea de que no tienen conocimiento, ni capacidad.

–Incluso, algunos líderes de opinión han puesto en duda que usted participó en la asesoría al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ¿por qué?

–Fui parte de los abogados de Servicios del Pueblo Mixe que ofreció asesoría al EZLN, pero hay una cosa que he criticado por el excesivo formalismo del sistema jurídico y de esta manera, quien está sosteniendo esta opinión dice ‘no hay un papel, no hay un documento donde conste que sí fue designado’. Y quien fue convocado, quien fue invitado como asesor zapatista, no fue una persona particular, sino fue Servicios del Pueblo Mixe y en ese momento se invitó al coordinador general, Floriberto Díaz, pero tenía un problema de salud y en una reunión de trabajo determinaron que como era un tema de leyes y de derechos, fuéramos los abogados y así se nos encomendó a Adelfo Regino Montes (director general del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas) y a mí. Eso lo incluí en mi currículum vitae porque así fue, formé parte del cuerpo de asesores, pero no dije que fui el primero o el segundo asesor, porque tampoco tengo esa pretensión. Pero si igualmente se me quiere descalificar por esto, supongo que también es por porque soy indígena, ¿no?

–Recuerdo que usted participó en los Diálogos de San Andrés entre el gobierno federal y el EZLN, ¿así fue?

–Sí, yo participé en los trabajos que se hicieron en el Centro de Convenciones del Carmen (en San Cristóbal de Las Casas) para darle cuerpo a una propuesta del EZLN que fue presentada a la Cocopa (Comisión de Concordia y Pacificación), junto con la propuesta del gobierno federal, lo que fue después la iniciativa de reforma constitucional al artículo dos.

–Aunque también tengo entendido que usted participó en una sesión importante en los Diálogos de San Andrés donde estuvo presente la Mayor Ana María, ¿verdad?

–Sí estuve en esa reunión, pero obviamente la figura protagónica en esas sesiones era Adelfo Regino Montes. Estuve en una sesión, pero donde sí estuve más tiempo y porque se trataba de trabajo técnico de redacción de artículos fue en el Centro de Convenciones El Carmen.

–¿Y a qué llega Hugo Aguilar a la Corte?

–No voy a llegar a inventarme, ni a ensayar en la Corte, sino a impulsar una visión distinta del derecho y la justicia en nuestro país.

El tema fundamental que me mueve y me motiva es la demanda central de todo el país, de imprimirle una nueva visión al derecho, al sistema jurídico y al sistema de justicia. De esta visión acartonada de excesivo formalismo, de alejamiento, de divorcio entre el sistema de justicia y la Corte con la ciudadanía, porque son cosas que se deben remediar.

Es también cambiar el enfoque en el sistema de justicia, un enfoque en cómo se concibe a sí misma la Corte y cómo ejerce su función. Para mí la Corte es una corte acuartelada, encerrada en cuatro paredes.

–¿Clasista?

–Sí, claro, si se pregunta en cualquier comunidad indígena, agraria o sector social en condiciones de vulnerabilidad si han tenido diálogo con la Corte o accedido a los ministros, a los jueces, a los magistrados, dirán que no porque les cuesta mucho, no así a los adinerados, En términos estrictos no es lo mismo que se esté litigando una hectárea de tierras de una comunidad indígena a una hectárea de tierras de un potentado. Y hoy ese es uno de los retos que tiene la Corte, que no sea el dinero, que no sean los contactos, que no sea una red que funciona alrededor de la Corte, quienes marquen la pauta de la justicia, sino que sea el derecho, el derecho que tiene la ciudadanía de acceder a un juicio justo, a un juicio eficiente, eficaz y ágil.

–A usted lo comparan con Benito Juárez, por ser después de él, el segundo ministro indígena en presidir la Corte, supongo que representa un gran compromiso, ¿no?

–Sí, claro. Creo que guardando las proporciones y los momentos históricos, tengo una misión que cumplir. Juárez en su momento hizo contribuciones importantes a lo que hoy conocemos como el Estado de Derecho y el federalismo. Eso es lo que marca la presencia de Juárez en la Corte y obviamente su tenacidad, su inteligencia, su visión de Estado. Entonces, se puede hablar de un antes y un después de México, con la presencia de Juárez. México era otro antes de Juárez y un México fortalecido después de Juárez.

Ahora estoy en las mismas circunstancias para imprimirle un sello nuevo, una visión nueva, para que pueda distinguirse un antes y un después de la presencia de otro indígena en la Corte.

Aunque los dos años que presidiré la Corte es poco tiempo para resolver todo los pendientes e imprimir plenamente una visión, pero voy a sentar las bases y en los siguientes años lograr su consolidación.

–¿Usará toga y birrete?

–Es necesario también cambiar las formas. En el año 2001 se reconoció el principio de pluriculturalidad en la Constitución Política federal y una de las instancias que está llamada a dar cumplimiento a esta disposición, sin duda es la Corte.

Y ahora, con mi presencia, vamos a alcanzar esta pluriculturalidad, yo no veo en absoluto que esté violentando algún formalismo o una solemnidad si cambiamos el atuendo. Entonces, voy a proponer a los compañeros que vamos a integrar la Corte que en el caso particular mío, porque no voy a imponer a nadie, se me permita ir con una vestimenta que invoque la diversidad de culturas que tiene nuestro país. Obviamente, voy a buscar el consenso de todos los compañeros para poder dar este paso, ya que tenemos que mandar un mensaje a la nación que hay una nueva integración de la Corte y que asume plenamente el principio de pluriculturalidad reconocido en la Constitución. Es tiempo de los pueblos indígenas y afroamericanos.

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