Entre carpetas gruesas, gráficas proyectadas y miradas que iban del reloj a la tribuna, el Congreso de Oaxaca abrió la Glosa del Tercer Informe de Gobierno con una pregunta tácita flotando en el aire: ¿alcanzan los números para explicar la realidad del estado? Durante dos días, secretarios y secretarias desfilaron por el Pleno con cifras en mano, defendiendo avances, mientras las y los legisladores se encargaban de subrayar las ausencias.
El secretario de Gobierno, Jesús Romero López, fue el primero en exponerse al escrutinio, el miércoles 28 de enero. Presumió la atención de más de 3 mil conflictos sociales durante la actual administración y aseguró que el 95% se resolvió mediante diálogo, sin uso de la fuerza. Habló de más de 600 mesas de negociación instaladas en regiones como la Sierra Sur, el Istmo y la Mixteca. Sin embargo, desde las curules se le recordó que, pese a esos números, persisten bloqueos, protestas y conflictos agrarios que se prolongan por años. El saldo, dijeron, es estabilidad relativa, pero frágil.
La seguridad llegó después con el capitán Iván García Álvarez. Las cifras fueron contundentes en papel: reducción del 18% en delitos de alto impacto, más de 4 mil elementos capacitados, 150 patrullas nuevas y una inversión superior a 900 millones de pesos en equipamiento y tecnología. A favor, el reconocimiento a la profesionalización policial; en contra, la percepción ciudadana. Legisladores citaron casos recientes de abuso policial y recordaron que, para la población, la seguridad no se mide en estadísticas, sino en la posibilidad de salir sin miedo.
El jueves 29, la lupa se movió hacia la transparencia. Leticia Elsa Reyes López, titular de la Secretaría de Honestidad, informó la apertura de más de 1,200 expedientes administrativos, la aplicación de sanciones en al menos 300 casos y auditorías a dependencias estratégicas. No obstante, la oposición cuestionó cuántas de esas investigaciones llegaron a sanciones firmes y cuántas quedaron en procesos internos sin consecuencias visibles. El combate a la corrupción, coincidieron, avanza, pero aún no se siente.
El campo oaxaqueño tuvo voz con Víctor López Leyva, de la Sefader. Anunció una inversión histórica de 2 mil 100 millones de pesos, apoyo directo a más de 400 mil productores y una reducción del 12% en pobreza alimentaria en zonas rurales. Aplausos contenidos acompañaron los números, pero también reclamos: plagas sin erradicar, apoyos que no llegan a tiempo y comunidades donde el fertilizante sigue siendo insuficiente.
La educación cerró la jornada. La titular de la SEP Oaxaca, Delfina Elizabeth Guzmán Díaz, presentó avances en cobertura y una disminución del abandono escolar en 4 puntos porcentuales, además de más de 800 mil estudiantes beneficiados con becas. El lado crítico vino de inmediato: falta de infraestructura, rezago en educación superior y comunidades donde la conectividad sigue siendo una promesa.
Así, entre cifras defendidas y cuestionadas, la Glosa del Informe dejó una imagen clara: Oaxaca avanza en algunos frentes, pero tropieza en otros. Los números están ahí, ordenados y precisos; lo que sigue en duda es si alcanzan para transformar la vida cotidiana de un estado que sigue exigiendo resultados más allá del discurso.
