De cada cien pequeños productores que en menos de tres hectáreas siembran maíz, sólo dos tienen maquinaria que les permite reducir costos en un 70 por ciento y aumentar su producción hasta en un 30 por ciento.
Esa estadística permite al gerente del Hub Pacífico Sur del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), Abel Jaime Leal González, explicar por qué Oaxaca es uno de los primeros cinco estados del país “que más siembra, pero por la falta de mecanización en el campo, tiene de los rendimientos por hectárea más bajos”, alrededor de una tonelada por hectárea.
Para empezar a revertir esas cifras, promueven los beneficios del uso de sembradoras de tiro de caballo, para que las y los productores comprueben su efectividad antes de hacer un gasto que es relativamente bajo, no mayor a los 20 mil pesos.
Rentabilidad
A diferencia de una sembradora para tractor que puede costar hasta 160 mil pesos, las sembradoras de tiro de caballo siembran directamente en el suelo, sin que se requieran acciones previas de barbecho ni rastreo, “sólo cortaron el pasto con una chapeadora”.
En vez de utilizar cuatro jornales para hacer la siembra a mano, este tipo de máquinas que consisten en un rueda motriz, un bote de semilla y uno de fertilizante junto con una serie de engranes -denominada catarina-, no requiere combustible; basta con jalarla con un caballo y que sea dirigida por una persona.
“Queremos derribar la idea que una sembradora debe ser de gran tamaño o que el pequeño productor no puede mecanizar su tierra y ser más eficiente”, explica Leal González, quien desde hace tres años promueve este tipo de prácticas entre productores de Valles Centrales, la Mixteca y la Cuenca.
Para sembrar maíz “a mano” en una hectárea, calcula que se requiere de tres a cuatro personas durante dos días y con este tipo de sembradora el trabajo se puede hacer en un sólo día con dos personas.
Sembrar y fertilizar
Un productor puede sembrar y fertilizar al mismo tiempo, labor que regularmente se hace a los 45 días de la siembra, desfase que ocasiona que el 75 por ciento del nitrógeno se evapore porque únicamente se quedó en el suelo.
“Hay nutrientes que no se van a aprovechar por la planta si no se agregan al momento de la siembra, como el fósforo y el potasio que a diferencia del nitrógeno no se evapora”, destaca el gerente del Hub Pacífico Sur del Cimmyt.
Los experimentos con el programa de Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional (MasAgro) incluyen pruebas para que las sembradoras puedan utilizarse con semillas de frijoles, garbanzo, lenteja, canola y ajonjolí, “para que los productores vean que hay alternativas”.
