- El compromiso comunitario sigue siendo una de las fuerzas que sostiene y transforma los espacios públicos
La Unidad Deportiva de Ocotlán de Morelos, Oaxaca, recibió recientemente una necesaria “mano de gato”, como resultado del esfuerzo conjunto entre el Patronato Deportivo y vecinos comprometidos con el bienestar comunitario, quienes se dieron a la tarea de realizar un tequio de embellecimiento a las instalaciones.
La intención era clara: mantener en óptimas condiciones un espacio que diariamente recibe a jóvenes, adultos y equipos deportivos, que encuentran ahí un lugar para ejercitarse, convivir y fortalecer la vida comunitaria.
La mañana del pasado domingo, entre brochas, cubetas de pintura y el aroma fresco de los árboles, se podía ver a vecinos y atletas trabajando hombro con hombro pintando los troncos del arbolado que rodea la unidad, una acción sencilla pero simbólica, que refleja el cuidado colectivo hacia un espacio que pertenece a todos.
Durante la jornada, el presidente del Patronato Deportivo, Romeo Ramírez Martínez, quien observó con satisfacción el movimiento constante de voluntarios. Con una sonrisa que dejaba ver el orgullo por la participación ciudadana, compartió en entrevista:
¿Qué representa para ustedes este tequio?
“Para nosotros, estas acciones son una forma de reafirmar nuestro compromiso con la comunidad.
“Queremos seguir mejorando las instalaciones deportivas para que sean espacios seguros, funcionales y dignos. No solo para quienes practican deporte de manera regular, sino para todas las familias ocotecas que encuentran aquí un punto de encuentro.”
Mientras hablábamos, varios jóvenes continuaban pintando, algunos acompañados por sus padres, reflejando la escena un ambiente de colaboración genuina.
¿Qué sigue después de este esfuerzo?
“El trabajo no se detiene”, afirmó con firmeza. “Seguimos avanzando por un Ocotlán más activo, con mejores condiciones para el deporte.
“Queremos que cada persona que venga a la Unidad Deportiva disfrute de un espacio atractivo, limpio y bien cuidado, siendo ese nuestro objetivo y lo estamos construyendo paso a paso.”
El tequio concluyó entre risas, manos manchadas de pintura y la satisfacción de haber contribuido a un bien común, dejando en claro la jornada que, cuando la comunidad se organiza, los resultados se sienten y se ven.
Porque, como bien dijo uno de los voluntarios mientras guardaba las herramientas: cuando se trabaja en equipo, se logran grandes cosas en beneficio de todos.
