Oaxaca.- Miriam Martínez abre la puerta del condominio con la precaución de quien teme romper la cerradura. Da un paso dentro de su vivienda y esquiva las cuatro losetas del piso que quedaron estrelladas por humedad.
Fue hace dos años cuando llegó al Fraccionamiento Jardines del Sur ubicado en Santa Cruz Xoxocotlán, pero los deterioros hacen pensar que las viviendas tienen más de dos décadas. “Nos dieron gato por liebre”, señala.
Explota el fraude
“Cuando decidimos vivir aquí fue porque nos vendieron una belleza; sin embargo, en el primer año mi piso explotó por filtraciones; en el baño, el agua sale negra. La constructora se ha deslindado de todo”, indica Miriam, quien a pesar de los deterioros evidentes sigue recibiendo su descuento vía nómina por el pago del crédito que adquirió con el Infonavit.
La fractura en la loseta por la hinchazón del unicel ocasionó un ligero hundimiento del piso y consecuentemente un techo colgado en el departamento de abajo.
Miriam denunció esta anomalía presentada a sólo seis meses de adquirido el espacio; sin embargo, como habían transcurrido los tres meses de garantía que la empresa le otorgó, le informaron que el desperfecto tenía que ser arreglado de manera particular.
Techos de unicel
Las casas están edificadas con estructuras endebles. Entre las divisiones que hacen piso y techo se esconde una placa de unicel de unos 15 centímetros de grosor. Los castillos están armados con unas varillas adelgazadas que provocan el cimbrar de los pisos con el mínimo brinco o paso firme.
Los techos presentan filtraciones aún en aquellos departamentos que no han sido habitados. Luis Santa María abre la puerta de su baño. Las protuberancias que cuelgan del techo, cada dos segundos dejan caer una gota de agua. “Lo más extraño es que nadie vive en el departamento de arriba”, expresa.
Luis, quien llegó hace tres años al fraccionamiento, añade a la lista de inconformidades la falta de agua potable de calidad, ausencia de alumbrado público, y un sistema de drenaje colapsado.
Toman el fraccionamiento
La mañana de este lunes, un grupo de habitantes del fraccionamiento Jardines del Sur, conformado por 2 mil propietarios, determinaron tomar los accesos al lugar y paralizar las obras de construcción de una nueva área de departamentos en este punto, así como en el fraccionamiento Los Agaves, construidos por la misma empresa inmobiliaria.
El portavoz de los manifestantes, Benito Pereda Hernández, señaló que las exigencias principales son la municipalización del fraccionamiento para recibir los servicios básicos que actualmente les suministra de manera irregular la inmobiliaria, así como la colocación de luminaria pública en el ingreso al fraccionamiento.
A pesar de que mensualmente cada condominio aporta entre 150 y hasta mil pesos por cuotas de mantenimiento y servicios, no cuentan con alumbrado público, vigilancia, servicio de recolección de basura de manera regular.
De igual forma, carecen de agua potable de calidad, ya que la que actualmente reciben es bombeada de un pozo profundo. El vital líquido es filtrado de manera deficiente, por lo que al llegar a los hogares a través de la llave, ésta sale sucia y con un olor fétido.
“El agua no nos sirve ni siquiera para bañarse”, denunció con una cubeta enegrecida por el lodo que escupen las llaves domiciliarias de agua.
Lo anterior, expuso, ha ocasionado enfermedades en la piel y cuero cabelludo de los condóminos.
Gato por liebre
La publicidad con la que se ofertan las viviendas de este fraccionamiento construido por una inmobiliaria, afirma que “Jardines del Sur es un ejemplo estatal y nacional” en el rubro de ecotecnologías.
El fraccionamiento es promocionado con muchas bondades: “paneles solares (fotovoltáico) generadores de energía que sirven para el alumbrado en vías públicas, el uso de ladrillo térmico en cada vivienda permite adaptarse al ambiente ya que mantiene el calor en época de frío y en época de calor permite la libre ventilación refrescando así las habitaciones”.
Añade además, que en las calles se utiliza “ecocreto hidráulico que permite la libre filtración del agua hacia los mantos acuíferos naturales evitando el estancamiento y las inundaciones. Las vialidades internas se pavimentan con Ecocreto, con el cual las aguas pluviales se filtran al subsuelo recargando los mantos freáticos de la zona”.
La realidad dista mucho. Sobre la calle principal, hacia la puerta de acceso del fraccionamiento, una laguna achocolatada impide el paso. A brinquitos, las personas cruzan entre el lodo formado por las aguas negras que son vomitadas por el drenaje instalado por la empresa inmobiliaria.
Pese a los conflictos por los servicios de mala calidad, la empresa continúa la edificación de otro centenar de condominios cuyos costos a la venta van desde los 361 mil pesos a los 441 mil.
“A nosotros nos prometieron una cosa y recibimos otra. El departamento tiene filtraciones y humedad, el agua que recibimos como potable sale apestosa y negra. En la calle el drenaje se sale y se hace una porquería. Nos dieron un departamento de pésima calidad”, expresa María Gómez Escobar mientras se mantiene en la protesta iniciada este lunes por quienes habitan en el fraccionamiento.
“Fue un timo lo que nos vendieron. Yo, al segundo día de recibir mi vivienda busqué al arquitecto y le informé de los vicios ocultos, enseñé mis cerraduras y me dijo que eso no entraba en la garantía”, Añade Jorge Gómez.
“Fraude” con la omisión del Infonavit
La mayoría de las personas que habitan en este fraccionamiento adquirió su patrimonio a través de un crédito de vivienda de interés social otorgado por el Infonavit y el Fovissste; en este sentido, añade José Martínez condómino afectado, responsabilizó a ambas instituciones de lo que calificaron como un fraude de la empresa inmobiliaria.
“Son los inmediatos responsables de esto porque el Infonavit es quien da el dinero y la autorización a la constructora para ofertar viviendas. Están lucrando con la necesidad de vivienda de las personas”, asegura.
