Para miles de familias en Oaxaca, ahorrar es más un ideal que una posibilidad real. La combinación de bajos salarios, empleos inestables, pagos irregulares y el encarecimiento constante de productos y servicios, ha convertido el ahorro en un lujo inalcanzable, especialmente para las mujeres que sostienen solas a sus hogares.
“Es difícil hacer ahorros, sobre todo cuando eres madre autónoma. No hay manera, porque corremos solas con todos los gastos de los hijos. Si en algún momento logramos juntar algo, no es suficiente para enfrentar una emergencia”, comenta Yoselin, madre de tres hijos y docente de nivel primaria.
Una situación similar vive la familia González. Hace tres meses, el padre de familia perdió su empleo. Desde entonces, Adriana, la madre, ha asumido la totalidad de los gastos, lo que ha implicado agotar los pocos ahorros con los que contaba al comenzar el año.
“Tenía algo guardado, pero se acabó. Mi esposo no ha sido recontratado y con lo que gano apenas cubrimos lo básico: renta, pasajes, comida. Ropa, calzado o atención médica sólo se prioriza para nuestra hija. Hoy no podría enfrentar una emergencia”, señala.
A pesar de este panorama, recientemente el economista en jefe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Rodrigo Mariscal Paredes, aseguró que “si hubiera una recesión, los hogares mexicanos tienen ahorita ahorros suficientes y su hoja de balance está bastante fuerte para poder afrontarla”.
La declaración, dicen las madres entrevistadas, está desconectada de la realidad que enfrenta la mayoría de la población.
“Esas declaraciones están fuera de lugar. Parece que no viven el día a día. Lo que gano apenas alcanza para sobrevivir. Si llegara a quedarme sin trabajo, lo que tengo guardado apenas equivale a una quincena”, expresa Alma, madre de dos hijos. En el mejor de los casos, logra ahorrar 500 pesos cada quincena.
Para ella, los dichos del funcionario no sólo reflejan desconocimiento, sino que también estigmatizan a quienes no logran ahorrar, como si se tratara de una falla personal y no de un problema estructural.
“Hablan desde la comodidad de sus cargos, no desde el salario mínimo”.
En Oaxaca, donde gran parte de la población trabaja en la informalidad o con sueldos precarios, la posibilidad de generar un fondo de emergencia sigue siendo una meta lejana. Mientras tanto, las familias hacen malabares para sobrevivir sin red de protección.
