El legado cafetalero de los ancestros de Jacinto Pineda Casimiro tomó fuerza este año que logró empaquetar los primeros kilos de café orgánico molido, con el nombre de una marca propia.
Se llama To kuí, que en mazateco significa simplemente café y que para Jacinto representa nombrar la esencia de lo que cultiva en Huautla de Jiménez: un café orgánico que nace de cafeteros de la variedad geisha, a salvo de cualquier “gramito de fertilizantes químicos”.
No completar el ciclo de cultivar, secar, tostar y moler su café, sería para Jacinto resignarse a mal venderlo por 40 pesos el kilo cuando recién se ha secado el grano, porque ese es el precio que fijan los comercializadores cuando lo hay en abundancia.
Cuando acepta el trato con el acopiador, para Jacinto equivale aceptar un precio por el que “regalamos nuestro producto”.
Así que Jacinto no dudó en ser parte de una veintena de familias productoras de café orgánico que este martes a las 10:00 horas abren la Primera Feria del Café 2024, en Murguía número 225, en el centro de la ciudad de Oaxaca.
Impulso propio
Cuauhtémoc Canseco Gazga, productor de café orgánico en Guigovelaga, en el municipio istmeño de Santiago Lachiguiri, tuvo la iniciativa de juntar a las familias productoras del Istmo, la Costa, la Mixteca y al menos dos sierras en una feria representativa que no cuenta con el apoyo oficial.
“Es una feria representativa porque necesitamos un mayor espacio”, reconoce el productor que sintió como un impulso el mostrar que en Oaxaca hay familias que producen “gran cantidad de café orgánico, pero ha faltado el interés y atención oficial” a pesar de que con su actividad sostienen la economía de los pueblos originarios.
En el caso de Cuauhtémoc, su familia siembra la variedad sarchimor, luego de que hace poco más de 20 años la plaga de la roya atacó flores, hojas y frutos de ocho hectáreas de cultivo.
“En los años 80 había un programa federal para fumigar los cultivos. En los 90 dejaron de entregar apoyos y después del año 2000 la roya devastó los cafetales. En la zona han desmontado cafetales para dedicarse mejor a la ganadería”, un panorama que la región del Istmo comparte con el resto del territorio de Oaxaca.
Esencia pura
En contraste con ese abandono, hay familias como las de Cuauhtémoc que además de negarse a dejar de cultivar el café, lo hacen sin utilizar ningún tipo de aditivo químico y consiguen una producción orgánica.
Por la lluvia y la vegetación que rodean los cafetales, principalmente bosques "no necesitamos agregarle algo más que contamine a la planta, la tierra y a las personas que consumen café”, afirma Cuauhtémoc.
Ese cuidado que está presente en el cultivo y la cosecha, lo mantienen hasta la molienda, comenzando por el lavado de los granos con agua de manantial y un secado que se hace bajo la sombra.
"No necesitamos ningún aditivo. En el tueste utilizamos máquinas para que el proceso sea uniforme y se conserve el sabor y aroma del café”, afirma con la seguridad de que su producto no se compara con ningún derivado comercial.
Crear un mercado propio
“Es un café que producimos con nuestros propios conocimientos”, recalca Jacinto, un productor de 64 años que ha constatado que como nunca, esta actividad subsiste entre el abandono oficial.
“El productor de café está abandonado, desde la desaparición del Instituto Mexicano del Café no hay apoyos”, admite sin quejarse, pero seguro de que el respaldo oficial daría todavía más impulso a una actividad que hace que Oaxaca destaque como el tercer productor nacional.
Si este año Jacinto concluye casi el logro de tener su propia marca, es porque en la Finca Regina Julieta, que lleva el nombre de su abuela y su madre, ha renovado de a poco las plantas en tres hectáreas de cultivo en el paraje Palo Grande, a dos kilómetros de la cabecera de Huautla.
“La variedad geisha la sembramos hace siete años para sustituir la típica, que era la planta original, muy resistente, pero con un rendimiento raquítico”, reconoce.
Y describe: “Nuestros terrenos son altos, de montaña, a mil 600 metros sobre el nivel del mar y con pendiente”, una altitud que en mucho ayuda a darle un saber único a un café orgánico que busca abrirse paso entre el monopolio de marcas comerciales.
Legado
Oaxaca es el tercer productor nacional de café orgánico.
3, 100 toneladas, producción anual.
8.5% equivale de la producción nacional.
Variedades de café que se producen en Oaxaca:
Típica o criollo
Bourbón
Mundo Novo
Caturra
Sarchimor
Pluma Hidalgo
Garnica
Maragogipe
Pacamara
Geisha
Oro Azteca
Para saber...
La primera feria del café 2024 se realiza en la sede de la Gran Logia Masónica Benito Juárez de Oaxaca, ubicada en Murguía no. 225, en el centro de la Ciudad.
Estará abierta hasta el martes 30 de Julio.
