Citlalli López Velázquez
Es 4 de enero y el horno de leña comenzó a trabajar. Adentro las primeras roscas de reyes se cocinan en la panadería “San Andrés”, al tarareo del tío Gustavo Mendoza Bautista, panadero desde hace más de tres décadas.
Mezcla, amasar, dar forma, colocar en las charolas y meterlas al horno, un proceso que se cuida de principio a fin, pues cada una de las roscas representa las sonrisas de niñas y niños en la magia que envuelve los Reyes Magos.
Así creció el tío Tavo, entre el aroma a pan y el crujir de las cáscaras de huevo para hacer la masa. “Yo aprendí desde muchacho. Tenía 17 años. Antes la rosca se hacía con tantita grajea, se le ponía tejocote, pasta. No llevaba tanto adorno como ahora. Eso era algo nuevo para mí, no me gustaba el oficio, era un chamaco. Aquí en el pueblo sólo eran tres o cuatro panaderías”, recuerda.
Su panadería se ubica en San Andrés Zautla, localidad conocida por la elaboración de curaditos de mezcal, así como por su baile Los Jardineros.
Años atrás -señala el tío Tavo- la población era pequeña y la venta no era tanta como ahora. Para este año tienen programada la elaboración de 200 piezas todas de manera tradicional. “Todo depende de cómo vaya pidiendo la gente. Nosotros empezamos el 4 y el 5 es el día más grande”.
En la panadería “San Andrés”, la primera rosca que sale del horno es para la familia de la casa. No es sólo por tener el privilegio de ser quienes lo cocinan sino como una prueba de calidad a su producto.
“Nuestro horno es de leña. No ocupamos termómetro y tenemos que ver que tenga la temperatura adecuada, así que la primera rosca es para nosotros. Hay que darle el visto bueno”.
Sin duda, afirma, el sabor es distinto, a hogar, a leña, a cariño y sobre todo a las ilusiones que tienen niñas y niños en este día.
“A nosotros nos da gusto trabajar en esto, aunque las ventas no sean tan buenas como antes de la pandemia. Además de eso, mucha gente, aunque no sea panadera hace sus roscas y las vende en Facebook. De todas maneras, nosotros estamos contentos y satisfechos de que la gente que ha probado nuestro sabor de la rosca, regresa cada año”, subraya.
“Nuestro horno es de leña. No ocupamos termómetro y tenemos que ver que tenga la temperatura adecuada, así que la primera rosca es para nosotros. Hay que darle el visto bueno”. Gustavo Mendoza Bautista, Panadero
