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Tercera edad y trabajo en México: la historia de una cocinera oaxaqueña

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Foto(s): Cortesía
Carlos Victoria

Doña Mari, con las manos curtidas por una vida en la cocina, asegura que "el trabajo no cansa, lo que cansa es la necesidad". A días de cumplir los 75 años, sigue preparando tacos y pozole para salir adelante en un México que no siempre protege a sus mayores. 

Idealmente, tras años de laborar en una empresa y con aportaciones a los fondos de retiro, un trabajador debería retirarse a vivir el resto de su vida en calma; sin embargo, en un contexto económico como lo es México, esto no siempre es posible, ya que muchos adultos de la tercera edad tienen que seguir trabajando para poder sobrevivir. 

Pese a recibir el apoyo gubernamental de las pensiones para adultos de la tercera edad, Doña Mari menciona que este ingreso no es suficiente para cubrir todas sus necesidades, medicamentos, alimentación y, de vez en cuando, algún “gustito”. Casi 18 millones de mexicanos mayores de 60 años siguen trabajando, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOE) elaborada por el INEGI durante el segundo trimestre de 2022, muchos de ellos enfrentando condiciones laborales precarias.

"Tengo lo que nos da el gobierno, pero no me alcanza, luego en el seguro no me dan todas mis medicinas, así que tengo que comprar en la farmacia", dijo. 

Una cocinera de toda la vida 

Doña Mari, como la llaman sus vecinos y clientes, ha trabajado la cocina desde que apenas era una niña, pues recuerda que cuando llegó a Oaxaca desde Chiapas, en casa de sus tías ayudaba con las labores domésticas, específicamente en la cocina. Sin embargo, este sólo sería uno de sus primeros acercamientos a la cocina, un espacio donde pasaría la mayor parte de su vida. 

Nacida en una familia de clase baja en los años 50, Doña Mari sólo pudo estudiar hasta el tercer grado de primaria. Este rezago educativo limitó sus opciones laborales, restringiéndola a trabajos como limpieza y cocina. Sin embargo, con esfuerzo y determinación, logró alimentar a sus ocho hijos. Eventualmente, decidió emprender su propio negocio, adaptando una parte de su casa para abrir la “Cocina Económica Doña Mari”, que se hizo conocida en su barrio por sus deliciosos guisos. 

Con los años, y debido al desgaste físico, la cocina económica se transformó en una cenaduría. Ahora, Doña Mari trabaja de viernes a domingo ofreciendo tacos, tostadas y pozole de carne de cabeza de puerco. “Es pesado, pero me gusta cocinar”, comenta, aunque admite que su ingreso no siempre alcanza. 

De acuerdo con el índice PEA (Personas Económicamente Activas), de las personas adultas mayores, el 99 por ciento se encuentra ocupada y 1 por ciento, desocupada. Así pues, del grupo de personas ocupadas, 49 por ciento trabaja por cuenta propia, seguidas por las y los trabajadores subordinados y remunerados, con 38 por ciento en este grupo etario. 

Además, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el que la mayoría de las personas de edad trabaje por cuenta propia puede deberse a "la discriminación que obstaculiza el acceso por parte de las personas mayores a un empleo asalariado, como del deseo de estas personas de trabajar de manera independiente, aprovechando las cualificaciones adquiridas a lo largo de su vida laboral, para hacerlo en condiciones que permitan una mayor flexibilidad a la hora de organizar sus actividades laborales y de la vida diaria"

Obstáculos de los adultos mayores para integrarse al mundo laboral 

En contraste a otras personas de la tercera edad que logran jubilarse tras trabajar en empleos formales, para Doña Mari el empleo formal estuvo casi ausente durante toda su vida, por lo que la jubilación siempre fue un sueño. Aún si Doña Mari buscara un empleo formal, debido a su edad y su rezago educativo, esta tarea es prácticamente imposible, ya que tendría que surcar una gran variedad de obstáculos para incursionar de nuevo al mundo laboral formal. 

Uno de los principales retos que enfrentan los adultos mayores al buscar trabajo es la preferencia de los centros de trabajo por contratar a jóvenes, que tienden a estar más capacitados en las habilidades educativas, tecnológicas y sociales actuales. Las personas de la tercera edad presentan un rezago educativo frente a las nuevas generaciones, ya que a partir de 2012 se hicieron obligatorios los 15 años de escolarización. 

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las personas de edad avanzada suelen trabajar en empleos mal remunerados, viven del apoyo de la familia o sus ingresos se limitan a las pensiones. 

La ENOEN indica que 45 por ciento de las personas adultas mayores que están ocupadas gana hasta un salario mínimo, 22 por ciento obtiene ingresos de más de un salario y hasta dos salarios mínimos y 7 por ciento gana más de dos y hasta tres salarios mínimos, además, cabe destacar que el 9 por ciento no recibe ningún tipo de ingresos. 

Doña Mari, pese a tener ocho hijos que la apoyan cuando pueden, no siempre recibe ayuda constante. “Mis hijos tienen sus familias y sus propios gastos. No puedo depender de ellos todo el tiempo”, dice. 

Oaxaca, de los estados más afectados 

En Oaxaca, más del 12% de la población tiene 60 años o más, y el 30% de este grupo sigue activo en el mercado laboral, mayoritariamente en el sector informal. La pobreza en el estado afecta especialmente a los adultos mayores: más del 50% vive en situación de pobreza, según la ENOEN, esto refleja una falta de apoyo estructural para este grupo vulnerable. 

Por otro lado, la ex titular del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) en Oaxaca, Aracely Escalante Jasso, durante su periodo ejerciendo como titular de dicha dependencia, señaló la necesidad de implementar políticas públicas que fomenten la inclusión laboral de los adultos mayores. Se ha enfatizado la importancia de crear programas de capacitación y sensibilización para empleadores, con el fin de promover ambientes laborales adecuados y libres de discriminación para este sector de la población. 

Condiciones laborales precarias 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) argumenta que, conforme transcurre el ciclo vital de las personas, aumenta la posibilidad de caer en el empleo informal. En México, 70 por ciento de la población ocupada de 60 años y más tiene un empleo informal, entre ellos, el porcentaje de mujeres que se encuentra en esta situación es mayor que el de los hombres (75 frente a 68). 

La historia de Doña Mari es sólo una de miles que se viven diariamente en la entidad oaxaqueña, algunas de ellas en condiciones más precarias. Aún con los apoyos gubernamentales, es necesario que la iniciativa privada promueva un mercado laboral inclusivo y equitativo, valorando la experiencia y resiliencia de las personas mayores, asegurándose una vejez digna.  

Los adultos mayores laboralmente activos en Oaxaca enfrentan múltiples desafíos: 

  • Empleo informal: Una proporción significativa de los adultos mayores trabaja en el sector informal, lo que conlleva la ausencia de prestaciones sociales, seguridad laboral y acceso limitado a servicios de salud.
  • Discriminación laboral: A pesar de su experiencia, muchos adultos mayores enfrentan prejuicios y estereotipos que dificultan su contratación o permanencia en empleos formales.
  • Salud y condiciones de trabajo: Las condiciones laborales pueden no estar adaptadas a las necesidades físicas y de salud de los adultos mayores, lo que puede agravar problemas médicos preexistentes o generar nuevos.
  • Falta de capacitación: La rápida evolución tecnológica y de habilidades requeridas en el mercado laboral puede dejar rezagados a los adultos mayores que no han tenido acceso a programas de actualización o formación continua. 

El dato 

De viernes a domingo abre Doña Mari a partir de 6 p.m. 

Río Verde manzana 5, casa 3, primera etapa, lugar de la vendimia. 

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