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Tapanatepec, Oaxaca: un dique para migrantes ante crisis en Venezuela

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Si tuvieran dinero para tramitar una visa y pagar un boleto de avión para ingresar a Estados Unidos, Auri, Giovani y Yorgelis no se hubieran arriesgado a intentar llegar a ese país por una ruta terrestre que incluye México.

Como miles de venezolanos que creyeron que obtener un salvoconducto sería la forma de acortar su viaje, ahora están varados en San Pedro Tapanatepec, municipio del Istmo de Tehuantepec donde miles de migrantes se encontraron con un dique migratorio. 

La Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos contabilizó un incremento del casi el 300% de venezolanos en este 2022 y tan sólo en septiembre pasado llegaron 33 mil a la frontera de Estados Unidos y México. Huyen de la crisis humanitaria y económica que se ha acentuado con Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

INM cambia estrategia

Para apoyar a personas en flujos migratorios irregulares, en meses pasados el Instituto Nacional de Migración instaló en este municipio un campamento provisional por la entrega de visas humanitarias que permitía regularizar la condición migratoria de centroamericanos, pero con el reciente acuerdo entre el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y México, el salvoconducto que reciben sólo les permite transitar en territorio oaxaqueño.

“Todo el gremio venezolano quiere seguir adelante”, expresó Giovani Lugo, un venezolano de 40 años que llegó a Oaxaca con la noticia de que las fronteras mexicanas ahora están cerradas para continuar un viaje en el que ha invertido hasta 2 mil 500 dólares.

Yorgelis no puede controlar el llanto de sentirse desamparada, frustrada y decepcionada de preferir invertir los pocos dólares que conseguir que perderlos en su intento de tramitar un pasaporte y una visa que en Venezuela puede superar los mil 500 dólares.

“Gastamos 900 pesos diarios en comida, hay un sobreprecio porque por ser inmigrantes nos venden las cosas bastante caras”, denunció Auri.

En cambio, le ha tocado dormir en el piso de la calle, “mal vestida”, pero sobre todo “desesperada” porque no sabe cómo seguirá avanzando sin tener un pasaporte que en Venezuela “es una reliquia”.

De este modo, esperan que Estados Unidos formalice las nuevas condiciones que le permitan a 24 mil venezolanos un ingreso ordenado.

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