Texto y fotos: Ana Lilia Pacheco
Lizbeth Martínez tiene un puesto en la entrada del panteón Jardín, ubicado en el municipio de San Andrés Huayápam, municipio conurbado a la capital oaxaqueña y relata que todos los días tenía venta de flores, debido a que era común que las personas llegaran a visitar a familiares y amistades.
Sin embargo, desde el comienzo de la pandemia por la COVID-19, en este y en los otros cuatro panteones del municipio de Oaxaca de Juárez -que se encarga de su administración- las ventas cayeron a un 50 por ciento.
Recuerda que hace cinco años, cuando comenzó a vender sus productos en la entrada del camposanto, sólo acudía los sábados y domingos, pero al ver que la afluencia de personas era grande, decidió instalarse todos los días.
Además que en las ferias que se organizaban en el municipio conurbado, les ayudaba a tener más ventas, pues muchas personas que iban de visita también pasaban al cementerio para ver las tumbas de sus familiares y amigos y le compraban flores.
Aunque actualmente lo sigue haciendo, ha tenido que acostumbrarse a que son pocas personas las que se acercan al panteón y tuvo que cambiar su estrategia para tener un ingreso diario que, aunque no se compara con el de antes de la pandemia, es suficiente para surtirse y comer.
“Antes eran más las ganancias, pero bajaron, además que todo está subiendo. Por eso hay que buscar otra manera para sobrellevarla”, asegura.
Casi dos años sin afluencia de personas
En marzo de 2020 se cerraron los panteones administrativos por el municipio de Oaxaca de Juárez y Lizbeth tuvo que pensar en otras alternativas para sobrevivir a la pandemia.
Comparte que comenzó a elaborar ramos y arreglos florales y poco a poco comenzó a ganarse algunos clientes que ya saben que en la entrada principal del panteón hay una opción para adquirir esos productos.
Afirma que la venta de esos arreglos representa el 20 por ciento de sus ingresos, además de que siempre tratan de tener “de todo un poco”, es decir: macetas, coronas, cruces, flores y veladoras, para siempre tener un ingreso.
La vendedora señala que aunque escuchó que era probable que el panteón se abriera para las festividades de Día de Muertos, decidió no invertir en comprar más productos, lo cual menciona que fue buena decisión, pues sólo hubiesen sido pérdidas.
Pocas ventas, pero seguras
Lizbeth relata que al comienzo de la pandemia por la COVID-19 era común ver que llegaran hasta cuatro cuerpos al día para ser inhumados, por lo que ella decidió mantenerse en ese lugar y en el mismo horario, es decir, de 8 de la mañana a 6 de la tarde.
Abunda que los familiares que llegaban, le compraban algunos ramos de flores para el panteón aunque reconoce que otros ya traían sus flores; no obstante, no se rindió.
Detalla que a pesar de que son pocas ventas, las festividades como aniversarios, cumpleaños, Día de Muertos y Navidad continúan siendo los días de grandes ventas para ella y su familia.
“Aunque ya no es mucha la inversión, siempre tenemos pocos productos, pero esperemos que se pueda abrir el panteón para recuperar nuestras ganancias”, expone.
A detalle
- 50 % disminución de ventas de flores por cierre del Panteón Jardín
- 20 % recuperación por venta de ramos y arreglos florales
- 2020, en marzo fue la fecha cierre del panteón Jardín
- 5 años lleva Lizbeth vendiendo flores en la entrada al panteón Jardín
Alternativas de venta
- Macetas
- Veladoras
- Ramos de flores
- Cruces y coronas de flores
“Antes eran más las ganancias, pero bajaron, además que todo está subiendo. Por eso hay que buscar otra manera para sobrellevarla”.
Lizbeth Martínez
Comerciante
