Rogelio Guzmán Rodríguez, periodista jubilado con una vasta trayectoria en los medios de comunicación, compartió una fascinante narrativa sobre su evolución profesional y las profundas transformaciones del periodismo a lo largo de las décadas. Su inmersión en el oficio comenzó desde temprana edad, cuando su cuñado, primer director de un periódico en Zamora, Michoacán, lo llevó al taller y le enseñó la labor de corrector. Guzmán Rodríguez relató cómo, siendo muy joven, aprendió a corregir textos con linotipos, consultando diccionarios y el original, durante sus vacaciones escolares. Esta experiencia inicial lo llevó a una progresión constante: de corrector a reportero de policía y deportes, hasta que una enfermedad de su colega lo impulsó a dedicarse de lleno al reporterismo en La Voz de Michoacán. Ahí, pasó de la nota roja a funciones de secretario de redacción, distribuyendo el periódico y encargándose de la seguridad y evolución del trabajo. Rememoró la época en la que las notas se escribían a máquina, se traducían en linotipos de metal y los titulares se armaban a mano con tipografía.
Su carrera dio un salto crucial al incorporarse a El Heraldo de México, uno de los primeros periódicos a color del país en los años 60. En El Heraldo, Guzmán Rodríguez encontró su nicho en la sección de sociales, que incluía la parte cultural y le permitió estar al frente del diseño y explorar las nuevas tecnologías de impresión a color. Esta inmersión en los talleres, poco común para un reportero, le permitió dominar la modernización y la gestión del color. La trayectoria de Rogelio Guzmán también lo llevó a ser testigo privilegiado de la intervención gubernamental en los medios de comunicación, como la desposesión de la cadena de periódicos de la que formó parte bajo el gobierno de Luis Echeverría. Tras esta etapa, regresó a La Voz de Michoacán como subdirector, implementando las nuevas tecnologías aprendidas, y continuó como asesor de diversos periódicos de provincia para su modernización.
La explosión de la información: Del periódico impreso a la era del "ciudadano reportero"
Rogelio Guzmán Rodríguez reflexionó profundamente sobre la evolución del periodismo desde la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg—a quien considera el mayor contribuidor al desarrollo de la humanidad al universalizar el conocimiento— hasta la era digital. Destacó cómo los periódicos fueron los primeros medios masivos de comunicación, y cómo, con la llegada de la radio, la televisión e internet, la comunicación se ha vuelto instantánea y global. "Hoy, la información está al alcance de la mano en un celular, y la primicia a menudo recae en el ciudadano común que atestigua un evento y lo sube a las redes".
En este nuevo panorama, Guzmán Rodríguez argumenta que el periodista no puede limitarse a reportar el hecho. La exigencia actual es la interpretación y la trascendencia de la noticia.
"No basta con decir que el gobernador inauguró algo; el periodista debe investigar las consecuencias, la inversión, el significado. Tampoco es suficiente con el número de víctimas; es necesario contextualizar, hablar de la plaga, de las causas subyacentes, de las soluciones. El periodista de hoy debe convertirse en un analista y un crítico, especializándose en su fuente (política, cultura, deportes) para ofrecer un enfoque más profundo y generar seguidores. Si bien los medios tradicionales luchan por reinventarse y muchos periódicos impresos han desaparecido o se han reducido, la esencia del periodismo, la búsqueda de la verdad y la trascendencia del hecho, sigue siendo crucial en esta era de información desbordante", reflexionó.
