La propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales representa una fuerte preocupación para las micro, pequeñas y medianas empresas (Pymes), que en muchos casos operan al límite de su capacidad económica y podrían enfrentar el riesgo de quiebra si no se acompaña con políticas de apoyo.
Así lo advirtió Esther Merino Badiola, presidenta de la Alianza Empresarial y Comercial de Oaxaca (AECO), quien alertó que, en el actual contexto, de baja actividad comercial, las Pymes no tienen margen para absorber los costos que implicaría una disminución de la jornada laboral sin una estrategia integral.
“Estamos atravesando una etapa complicada. A un mes de la Guelaguetza, las reservaciones hoteleras están muy bajas. El comentario generalizado es que los comercios están prácticamente muertos”, señaló.
Merino Badiola reconoció que todos desean mejores condiciones para los trabajadores, pero recordó que son las pequeñas empresas las que sostienen el grueso del empleo en Oaxaca y carecen de reservas suficientes para asumir cargas adicionales.
Durante el primer Foro para la implementación de la jornada laboral de 40 horas semanales, realizado el pasado jueves y convocado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Francisco Cervantes Díaz, coincidió en que la reforma debe ir acompañada de un plan integral de crecimiento económico y generación de empleos, con la meta de crear al menos ocho millones de empleos formales en los próximos cinco años.
Merino Badiola subrayó que, además del impacto financiero directo, la reforma se suma a otras obligaciones recientes como la llamada “Ley Silla”, el aumento de costos operativos, la desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor y las elevadas tasas de interés para financiamiento.
“A las empresas les están exigiendo más, pero no se les está apoyando. No hay incentivos ni condiciones para sostenerse, menos aún para crecer”, lamentó.
Agregó que en Oaxaca la mayoría de las empresas son familiares, con entre 3 y 50 trabajadores, y que es inviable comparar sus capacidades con las de una transnacional. “No es lo mismo operar una empresa familiar en Oaxaca que una planta automotriz en el Bajío. Aquí el 90% de las empresas apenas sobreviven”.
A detalle
- Jornada laboral actual: 48 horas semanales (8 h/día × 6 días), tope legal desde 1917.
- Propuesta: reducir a 40 horas semanales sin recorte salarial, garantizando dos días de descanso por cada cinco laborados.
- Meta de implementación: enero de 2030, con reducción gradual (aprox. –2 h/año desde 2027).
Fuente: Agencias
Origen y avance
La propuesta de reducir la jornada laboral en México surgió en 2023, cuando la diputada Susana Prieto Terrazas presentó ante la Cámara de Diputados una iniciativa para establecer una semana laboral de 40 horas con dos días de descanso obligatorio, sin embargo, no fue votada entonces.
En 2024, Movimiento Ciudadano presentó una alternativa de aplicación gradual y, para 2025, ya se habían registrado al menos seis iniciativas diferentes en el Congreso, lo cual reflejó la necesidad de ajustar la legislación laboral a los estándares internacionales.
El anuncio definitivo llegó en mayo de 2025, cuando el Gobierno Federal, en el marco del Día del Trabajo, presentó formalmente el plan de reforma para reducir progresivamente la jornada laboral hasta llegar a las 40 horas en el año 2030.
Fuente: Infobae
“La reforma debe contemplar las realidades regionales. No se puede legislar igual para todas las empresas cuando la gran mayoría apenas sobrevive”.
Esther Merino Badiola, presidenta AECO
“Reducir la jornada laboral es reconocer que el bienestar no puede depender únicamente del ingreso, sino también del tiempo disponible para la vida, la familia, el descanso, la salud y la participación comunitaria”.
Marath Bolaños López, secretario del Trabajo y Previsión Social.
Fuerte impacto
La reforma de reducción de horas laborales se suma a otras obligaciones recientes como la “Ley Silla”, el aumento de costos operativos, la desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor y las elevadas tasas de interés para financiamiento.
