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Por pobreza, niñas y niños de Oaxaca trabajan desde los 4 años

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Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

La condición de pobreza que enfrentan las familias en el estado, deriva en que niñas y niños se inicien en la vida laboral desde muy pequeños. De acuerdo con el Atlas de Trabajo Infantil (ATI), la edad más joven es a los cuatro años.

“El inicio de la vida laboral marca un punto de quiebre para el ciclo de vida de una persona. La evidencia, en el caso de las niñas, niños y adolescentes el inicio prematuro de su vida laboral les impedirá continuar con sus estudios de forma óptima, o bien posponer el retorno a la escuela si es que hubo abandono”, señala el informe.

El Atlas define el “trabajo infantil” como toda actividad laboral que priva a las niñas, niños y adolescentes de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. En su análisis, Oaxaca se estableció como la entidad con mayor cantidad de población infantil en situación de trabajo en condición de riesgo.

De acuerdo con el documento, el 1.8 por ciento de la población de 5 a 11 años que trabaja en México manifestó iniciar su vida laboral desde los cuatro años (1.8%), la mayoría lo hizo a partir de los ocho y diez años (39.5%).

Entre los motivos por los que niñas, niños y adolescentes se encuentran trabajando, el 26.6 por ciento afirma que lo hace por gusto o sólo por ayudar; 20.6 por ciento para pagar su escuela y/o sus propios gastos; 13.3 por ciento porque “el hogar necesita de su trabajo”. Además, un 12.9 refirió que “el hogar necesita de su aportación económica”.

Los resultados del Atlas Nacional muestran que los mejores índices, es decir con menor presencia de niñas, niños y adolescentes en condición de trabajo corresponden a las Baja Californias, Ciudad de México y Nuevo León, que pertenecen, con excepción de la capital del país, a la región norte.

Esto se debe -señala- en gran medida a las condiciones económicas, sociales y de empleo que imperan en estas localidades, que, si bien distan de ser las más adecuadas para prevenir el riesgo de trabajo infantil, son un ejemplo que puede ser replicado en las demás entidades para mejorar las condiciones de sus territorios.

Por el otro lado, las entidades con los menores índices, Chiapas, Oaxaca y Michoacán son sureños, con excepción de Puebla que también tiene de los índices más bajos.

Este resultado global evidencia la existencia de dos Méxicos para las niñas, niños y adolescentes que trabajan, por un lado, el norte con condiciones que atemperan de forma considerable el riesgo de trabajo infantil y el sur, en el cual la calidad de vida, oportunidades y acceso pleno al ejercicio de sus derechos presentan mayores complejidades, afirma.

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