Alexei García
Luego del asesinato de tres indígenas originarios de Santo Domingo Tepuxtepec, comunidad ubicada en la Sierra Mixe de Oaxaca, cuyos cuerpos fueron localizados en Poehnix, Arizona, la Confederación Internacional de Mexicanos en el Extranjero (CIME) llevó a cabo una vigilia.
CIME México-USA condenó lo que presuntamente seria el asesinato de los jóvenes de ascendencia indígena, en voz de su dirigente José Plácido Jiménez Amigón.
Exigieron al titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marco Ebrard Casaubond, mejorar su rendimiento como Canciller y exigió que en conjunto con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, que dejen atrás la grilla.
Les pidió también dejar atrás el proselitismo, pues actualmente existen 40 millones de mexicanos en el extranjero, quienes gracias a su constancia y arduo trabajo, hacen de las remesas una entrada de recursos importante para nuestra nación.
Destacó que el presupuesto de 135 millones de pesos en los 32 estados del país que están destinados a las políticas públicas de atención a los migrantes, debe ser verificado.
El titular de la Segob, exigió que verifique los Grupos Beta en la frontera y también al Instituto Nacional de Migración (INM) que exija un castigo a los responsables de estas lamentables muertes, que causan de manera importante, daño a su familia.
Con el llanto en los ojos, Jiménez Amigón sintió impotencia, pues consideró que no es posible que haya luchado con CIME México-USA por la Acción Afirmativa que da el derecho de la figura de la diputación migrante a nivel mundial.
Concluyó pidiendo que se castigue a los responsables, que parecieran pertenecer a una organización criminal, que han dejado a los padres sin hijos y a los hijos sin padres.
