Octavio Vélez
Organizaciones sociales conmemoraron ayer de manera separada el 103 aniversario del asesinato del general Emiliano Zapata, ante el monumento del llamado Caudillo del Sur, y manifestaron que la llama de la lucha por mejorar las condiciones de vida sigue presente en las luchas de hoy.
“¡Zapata vive, la lucha sigue!”, “¡Zapata vive, la lucha sigue!”, “¡Zapata vive, la lucha sigue!”, corearon repetidamente.
Primeramente, en representación de la Red Estatal de Víctimas Tomás Martínez, el portavoz del Consejo de Comunidades Indígenas de la Región Loxicha y Sierra Sur (CCIRLS), Rafael Ortega afirmó que la situación de los campesinos no ha variado mucho a más de cien años de la muerte del general Zapata, porque aún existen terratenientes quienes se enriquecen con el sudor de los jornaleros y, en otros casos, los intermediarios arrancan el fruto de su trabajo a precios irrisorios.
“La pobreza y la marginación son el pan de cada día en las comunidades y pueblos originarios, a pesar de que muchos se asumieron como revolucionarios, pero se convirtieron en los nuevos verdugos del pueblo”, asentó.
Por eso, sostuvo que la llama de la lucha por mejorar las condiciones de vida de los pueblos no se extingue, pues sigue presente en las luchas de quienes defienden el territorio, los recursos naturales y la vida.
Además, subrayó que así como el general Zapata fue asesinado en búsqueda de una vida justa para los campesinos, en la actualidad los activistas y defensores de derechos humanos son víctimas de asesinatos, encarcelamientos y desaparición forzada.
“Así sucedió con el compañero Tomás Martínez Pinacho, Manuel Cartas y otros que defienden la tierra, esta defensa sigue costando sangre para los de abajo”, anotó.
"La tierra es de quien la trabaja"
El vocero dijo que la mejor manera de recordar el legado histórico del general Zapata es mantener sus aspiraciones vigentes y defender la tierra para no quedar en manos de explotadores y terratenientes, sino en los pueblos originarios y de los campesinos.
“En pocas palabras de quien la trabaja”, apuntó.
A su vez, el coordinador operativo del Movimiento Lubizha, Antonio Manuel López Morales destacó que los militantes de la organización son herederos de la lucha del general Zapata por tener una mejor calidad de vida en el campo, y no haya brecha alguna entre el campo y la ciudad, y por frenar la migración hacia los Estados Unidos y la migración golondrina a los campos de Sinaloa.
“Somos hombres y mujeres que individualmente se nos ha negado el acceso no solo a programas sociales, si no a educación, salud, servicios básicos, justicia y seguridad. Esto, nos ha llevado a organizarnos, a generar consensos, a dejar al lado nuestro deseo personal y sustituirlo por el bien colectivo”, agregó.
Destacó que los militantes del Movimiento Lubizha también están en las estadísticas de migración, explotación laboral, pobreza moderada y extrema, así como en las estadísticas de subdesarrollo, donde por años los han mantenido con pretextos.
Aparte de esto, manifestó que se sienten traicionados por quienes los invitaron a una transformación, sobre todo, porque no existe un modelo de política pública para la atención y por la desaparición de algunos programas medianamente exitosos, principalmente el seguro para perdidas de cosecha, el Procampo y el Pesa.
