Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO.- Paula Roberta llegó hace tres meses de Oaxaca a Monterrey para visitar a su hija, Verónica Zacarías. Venía con un dolor en el estómago que se agudizó en su estancia. Al llevarla a revisar y después de varias semanas de estudios, le detectaron cáncer en los conductos biliares.
El diagnóstico resultó catastrófico para ambas. Verónica, una mujer de 28 años, con dos hijos y quien en las calles de Monterrey se dedica a la venta de pulseras que ella misma elabora, no ve la salida económica para los gastos que representa la enfermedad de su madre.
Tras un estudio de trabajo social, cuenta, el servicio de Oncología del Hospital Universitario le fijó un costo de 7 mil pesos por quimioterapia. Necesita de 8 a 10 quimios, y apenas van en la primera.
"No tengo sueldo fijo para poder seguir ayudando a mi mamá", afirma Verónica, quien junto con su esposo tuvo que conseguir una renta más baja en un inmueble sin uso en la Colonia Treviño.
"Ya no sabemos de dónde sacar más recursos. Nos piden que le demos buena alimentación, muchos cuidados que nos piden en el hospital y no tenemos más".
Paula Roberta tiene 61 años y en su lugar de origen, San Simón Zahuatlán, en la sierra mixteca, se dedicaba al cultivo de maíz y frijol. Habla muy pocas palabras de español. Postrada en su cama dice extrañar su tierra. Al darse cuenta de los apuros de su hija por conseguir recursos, le pide que ya no haga nada más.
De acuerdo con Mayo Clinic, el colangiocarcinoma es un tipo de cáncer que se forma en los tubos delgados que transportan la bilis del líquido digestivo.
Los conductos biliares conectan el hígado con la vesícula biliar y con el intestino delgado. Se produce sobre todo en personas mayores de 50 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Suele diagnosticarse cuando está avanzado, lo que dificulta el éxito del tratamiento.
Sin embargo, Verónica está decidida y tiene esperanza de que la comunidad la ayude. Aunque ella y su esposo venden las pulseras de cuarzo o de roca de volcán en diferentes sectores, les ha ido muy bien en el sector San Jerónimo.
En el puesto, su esposo Giovanni pone el letrero "ayuda para la quimioterapia" y muestra los documentos del Hospital para demostrar que su caso es real. Hay quienes les compran pulseras y sujetadores de cubrebocas, sólo para ayudar, pero en otras ocasiones, la policía o los dependientes de las tiendas de conveniencia los corren.
Si quieres apoyarles comprando sus pulseras puedes comunicarte a su celular: 81-1249-0003 o al de su esposo, 81-1049-9292. También se aceptan donativos en efectivo en la cuenta bancaria de RedMin, asociación que trabaja con mujeres indígenas en Nuevo León: Banco Santander. Cuenta 56703063121 y Clabe 014580- 56703063121-0.
"Ya no sabemos de dónde sacar más recursos. Nos piden que le demos buena alimentación, muchos cuidados que nos piden en el hospital y no tenemos más".
Paula Roberta
