A fuerza de huracanes y ciclones tropicales, Oaxaca venció en este 2024 una racha de casi cuatro décadas de ausencia de lluvias.
“En general la temporada de lluvias ha sido buena, tanto que no se presentaba una así desde 1970”, aseguró el meteorólogo de la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos, Cutberto Ruiz Jarquín.
Al hacer un análisis previo al cierre de la temporada de lluvias que ocasionó inundaciones en las regiones de la Costa y el Istmo en los últimos días de septiembre y los primeros de octubre, valoró que fue menos errática.
“La temporada de lluvias estuvo en tiempo y en forma, yo me atrevo a decir que un 30 por ciento arriba del histórico", afirmó.
La falta de suficiente agua de lluvia provocó que desde el año 2020 Oaxaca arrastre “una sequía severa que en ese año llevó a que 300 municipios la padecieran”.
Por eso, aclaró que una sola temporada de lluvias no es suficiente para “remediar la sequía que traemos atrasada, la va a mitigar, pero no quiere decir que se va a acabar”.
Se espera que octubre todavía sea un mes activo en cuanto a ciclones tropicales, propiciando “alta posibilidad de más lluvias”.
Recordó que fue precisamente el 8 de octubre de 1997 cuando el Huracán Paulina tocó tierra en las Costas de Oaxaca, provocando más de 240 muertos.
Por ahora las cuencas hidrológicas, afluentes y presas en Oaxaca tienen la suficiente agua para evitar en el 2024 que la crisis hídrica se acentúe de nuevo.
Aún así, el meteorólogo de la Coordinación Estatal de Protección Civil sugirió cosechar el agua de lluvia que caiga en lo que resta de la temporada.
“Hay que concientizarse un poquito porque hace cuatro o cinco meses estábamos en un estrés hídrico del que ahora ya no se habla”, analizó.
Y de inmediato propuso: “En este momento ya debemos estarnos preparando para la etapa de incendios forestales, porque ya vienen los frentes fríos que seca la maleza y con la radiación solar a partir de febrero empiezan los incendios”.
Además de trabajos de brecheo en las zonas forestales, hizo hincapié que los agricultores deben aprovechar el agua de lluvia y el resto de la población hacer “una costumbre y una forma de vida la captación de agua de lluvia a través de los techos de edificios o casas habitación, para almacenarla o regarla” porque la sequía vuelve a presentarse a partir de diciembre.
