Citlalli López Velázquez
Comprar en la tienda del barrio o colonia, adquirir lo que se produce en las localidades del estado, conformar economía solidaria, cooperativismo y realización de trueque, son modelos económicos implementados por mujeres de Oaxaca para el fortalecimiento de sus finanzas frente a un escenario complicado a nivel mundial.
Nay Aquino es un ejemplo de ello. De manera familiar es productora de la cerveza artesanal La Juquileña y Boca de Borracha, marcas con las cuales ha logrado hacer alianzas con otras productoras para la adquisición conjunta de insumos que permita la reducción de costos de producción y ofrecer precios justos.
“Es laborioso deseducarnos en la competencia, desestructurarnos en la idea de competir y no colaborar; todas las ideas capitalistas que nos van sembrando cuando tenemos un proyecto”, destacó.
También promotora del cooperativismo y economía solidaria a través del proyecto Tallercitas Chulas, ha despertado el interés de otras mujeres para la creación de cooperativas, una de éstas la Cooperativa de Mujeres Autogestivas (Coma) en donde además de la compra venta convencional, también se permite el trueque.
Otra más es Capucha, cooperativa de mujeres cerveceras, Polilla, que son mujeres carpinteras, Cacao y chocolate rebeldía.
“El éxito de los proyectos es un poco ambiguo porque estamos en el proceso de replantearnos qué significa para cada quién el éxito. Yo considero que un negocio exitoso es aquél que satisface tus necesidades primordiales de techo, comida, pero el éxito convencional que nos han vendido es aquél que apuesta a la acumulación de la riqueza. El sentido del cooperativismo no va por ahí”, destacó.
Para Nay Aquino, la dignidad en el consumo es fundamental en el fortalecimiento de la economía de las familias en un escenario complicado como el que enfrenta el país. Lo anterior -dijo- pasa por repensar en el consumo y producción de productos para elegir aquellos que darán bienestar y salud, pero también que éstos no sean producidos en empleos precarios.
Enfatizó que las familias deben repensar la necesidad de consumo: ¿qué realmente necesito y para qué?, “ir desmenuzando nuestro consumo sobre necesidades reales que vamos teniendo”.
“Debemos de irnos desprendiendo de hábitos de consumismo y con esto me refiero al consumo desmedido de cosas que no necesitamos, que estamos acumulando”, culminó.
