Las tumbas en Santa María Atzompa, Oaxaca, se iluminaron con la luz de velas y veladoras que fueron colocadas por las familias con la intención de recibir a sus difuntos y llevarlos a casa, ya que se cree que en estas fechas las almas regresan y la comunidad les da la bienvenida con una gran fiesta llena de color, música y sabores tradicionales.
La velada tiene sus orígenes en las prácticas ancestrales de las comunidades indígenas zapotecas, que honraban a sus muertos con rituales de luz, ofrendas y convivencia en los panteones, como una manera de recordar y acompañar a sus seres queridos fallecidos.
El camposanto se llena de color, olor y luz, ya que las tumbas son adornadas con flor de cempasúchil y cresta de gallo, se coloca copal en el incensario, además de velas y veladoras para alumbrar.
Esta actividad es conocida comúnmente como la vela o alumbrada y se realiza la noche del 31 de octubre; consiste en que las familias acuden a los panteones y en un ambiente de algarabía, música, mezcal y comida.
Los habitantes de este municipio permanecen despiertos durante toda la noche hasta la madrugada; a veces dormitan, pero no se retiran hasta que el sol salga.
Abuelas, abuelos, padres, madres y niños, todos asisten al camposanto, con flores, velas o veladoras, comida, café o incluso mezcal para mantener el calor en el cuerpo, además de suéteres, rebozos o cobijas.
En tanto, la autoridad se encarga de amenizar con un grupo musical la noche, ya que además de los habitantes, visitantes y turistas arriban a este panteón para admirar la tradición y vivirla en carne propia.
Velar durante toda la noche es una tradición que ejerce responsabilidad; se cree que si no se realiza, los espíritus estarán tristes y nunca más volverán.
Hermosa tradición
Blanca Ortiz es habitante de la zona; asegura que todos los años, desde muy pequeña ha acompañado a su familia para esta actividad; en el cementerio se encuentran sepultados sus abuelos, por lo que en su casa han colocado un altar dedicado a ellos y a sus bisabuelos y tatarabuelos, además de algunos tíos y tías.
Comentó que la única vez que no han venido a la alumbrada ha sido durante la pandemia, pero luego de eso, esta actividad volvió a realizarse de manera normal.
“Otros tíos están más al fondo, por lo que durante la noche vamos a ver a la familia y convivir; nos traemos cobijas porque a veces hace mucho frío; con la maleza que hay alrededor o papel que traemos desde casa hacemos unas fogatas para contrarrestar el frío; la verdad es que el tiempo no se siente, pasa rápido y después nos llevamos a nuestros muertos a casa”, comentó.
La flor de cempasúchil es protagonista en todas las tumbas, por lo que combinado con la luz de las velas, el espectáculo visual es único, además del olor característico del copal, cera y el de la flor, que hacen más placentera la experiencia.
Oaxaca vive con fe una de sus tradiciones más emblemáticas y en Santa María Atzompa aún prevalecen las costumbres pese al pasar de los años, lo que ha captado la atención de turistas nacionales y extranjeros, así como la prensa internacional.
Esta noche fue especial para las familias que pudieron reunirse con sus seres queridos y poder convivir con sus familias en un ambiente de alegría, música y recuerdos.
No cabe duda que las tradiciones de cada comunidad son únicas y dan muestra de las creencias y costumbres de las familias; no es por nada que la entidad se ha convertido en referente durante estas fechas de Día de Muertos.
PARA SABER
-Esta actividad es conocida comúnmente como la vela o alumbrada y se realiza la noche del 31 de octubre.
-Los habitantes de este municipio permanecen despiertos durante toda la noche hasta la madrugada; a veces dormitan, pero no se retiran hasta que el sol salga.
-La autoridad se encarga de amenizar con un grupo musical la noche, ya que además de los habitantes, visitantes y turistas arriban a este panteón para admirar la tradición y vivirla en carne propia.
-Oaxaca vive con fe una de sus tradiciones más emblemáticas y en Santa María Atzompa aún prevalecen las costumbres, pese a los años.
