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Más allá de sumar y restar, la pedagogía de la inclusión en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Su sueño no era convertirse en profesor, pero la exclusión que vivió en los medios de comunicación por su discapacidad visual, propició que Samuel Zenteno Juárez mutará su profesión de comunicador a docente de la Escuela Normal de Educación Especial, donde es parte de la matrícula que forma a futuros maestros y maestras.

Otra forma de enseñar

Cada que entra una aula, Samuel no se desenvuelve como otros docentes lo hacen.

Si debe escribir algo en el pizarrón, lo hace con ayuda de un alumno o alumna, porque el sistema educativo está a años luz de contar con pizarrones inteligentes interactivos que puedan activarse por voz.

La clase, sobre todo cuando se trata de la lectoescritura en braille, implica que el alumnado ocupe antifaces negros que potencian sus otros cuatro sentidos, sobre todo el tacto, aunque eso les implique sentir miedo porque no ven lo que tienen frente a sí.

“No les voy a hacer nada”, dice con claridad el profesor Samuel, cuya clase se guía por la voz, pero también por el tacto, lo que implica tocar e interactuar de manera directa con su alumnado para que conozcan la regleta y el punzón, elementos básicos de la escritura en braille.

Ejercer la docencia sin que la discapacidad limite

En Oaxaca, el 20.4 por ciento de la población vive con alguna limitación en la actividad cotidiana o con algún problema o condición mental, pero en sí son 273 mil 876 con alguna discapacidad y el 45.1 por ciento (alrededor de 123) enfrentan dificultades para ver, aún con lentes.

La falta de una política educativa que realmente incluya a niños y niñas con discapacidad visual hace que los esfuerzos para cursar la educación básica de manera formal implique más complicaciones.

Samuel superó todas esas barreras y en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán, que forma parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estudió nueve semestres que lo llevaron a convertirse en licenciado en comunicación.

Las barreras volvieron a aparecer cuando quiso ejercer su profesión y “no me dieron la oportinidad de desarrollarme en los medios de comunicación”, así que las opciones que se le fueron presentando fue comenzar a dar un taller, junto con otras personas, sobre la lectoescritura braille para egresados de la Escuela Normal de Educación Especial (ENEE).

Un año después, en 1998 y cuando Samuel Zenteno tenía 38 años, directivos de la ENEE lo invitaron a dar una plática que le posibilitó formar parte de la matrícula de docentes que ayudan a formar a futuros profesionales de la educación básica.

En esa década, era reciente el establecimiento de esta Normal, iniciada por el nivel de educación especial, formalizando su creación en 1995, pensada para dar respuesta a las necesidades de formación de docentes para atender a niños con alguna discapacidad que la educación preescolar y primaria no atiende. 

La barrera social

Más allá de las barreras arquitectónicas que poco a poco se empiezan a eliminar en la ciudad de Oaxaca o en el resto del estado, el profesor Zenteno advierte que hay otra que limita más a las personas con discapacidad visual para desarrollarse libremente y tiene que ver con la interacción social a la que les limitan. 

“La barrera más grande a la que nos enfrentamos las personas con alguna discapacidad, no nada más en personas ciegas, es la barrera social. Entonces ahí, en ese ámbito, tendremos que trabajar mucho para que nosotros, como personas con discapacidad, podamos informar a la gente de qué manera nos pueden apoyar, no servir sino apoyar precisamente para que uno pueda salir adelante y que en el futuro nos podamos integrar a un mayor número de áreas, no nada más las la parte académica”, expresa convencido.

Una forma, sugiere a sus alumnos y alumnas, es aprender a dar indicaciones más precisas a niños y niñas desde el preescolar, es decir, sustituir expresiones como “ven para acá o para allá” por “camina hacia adelante o atrás”, “trasladate a tu derecha o a la izquierda”, permitirá que cuando sean personas adultas e interactuen con una persona discapacitada visualmente su lenguaje sea menos excluyente.

“A ese tipo de cosas me refiero cuando digo que hay que trabajar en el aspecto social, es bastante el trabajo que se ha hecho”, pero falta mucho más para que sean todavía más la gente con discapacidad que, como él, está integrada a la sociedad.

Samuel no demerita la valía que existe en desarrollarse en el ámbito docente, pero cuando reconoce que es el único campo donde ha podido desenvolverse sin limitaciones, si anhela que personas que también son ciegas o que enfrentan alguna otra discapacidad puedan desenvolverse en otras áreas, sin que su condición física sea la justificación social para impedirlo.

Enseñanza 

1917 el expresidente Venustiano Carranza decretó que el 15 de mayo como el día que reconoce la labor de maestras y maestros.

70, 719 docentes en Oaxaca, reporta el Inegi.

349 son de educación inicial.

10 ,617 de preescolar.

27,26 de primaria.

14,899 de secundaria.

10,790 de nivel superior.

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