Ponerse calzones amarillos, colocar veladoras, encender inciensos o colocarle billetes y monedas al borreguito de la abundancia, forman parte de algunos rituales de fin de año a los que recurren algunas personas para atraer dinero y enfrentar la cuesta de enero.
“Por si sí o por si no hay que hacerlo”, expresa un joven mientras busca dentro de la tienda de esoterismo veladoras y esencias para atraer el dinero. Este año que concluye, afirma, no fue el mejor para cumplir metas que implicaba tener solvencia económica así que la apuesta es a la suerte, indica.
Otros rituales que se realizan durante la cena de fin de año son comer doce uvas.
Cada una representa a los meses del año y a la vez un deseo para el período entrante, aunque como es costumbre en este tipo de pedidos, no deben ser verbalizados.
Asimismo, el ritual tiene un desafío y es que las frutas deben ser consumidas en un minuto.
Usar prendas o accesorios amarillos también forma parte de los rituales adoptados por algunas personas.
Se cree que el amarillo representa nuevos comienzos; y por su parecido al oro y al sol, fue relacionado con la riqueza, los cambios, la eternidad y la energía vital.
Con el objetivo de atraer la buena suerte, algunos depositan en los tonos dorados sus deseos, objetivos, desafíos y esperanzas, y lo consideran ideal para acompañar la cena de “Nochevieja”, despedir el ciclo que pasó y recibir con esperanzas y vibras positivas el año nuevo que está por comenzar.
