Luis Ignacio Velásquez
Ante los incendios forestales que se presentan en la entidad en esta temporada, el Congreso exhortó a los titulares de la Secretaría de Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (Semaedeso), la Comisión Estatal Forestal de Oaxaca (Coesfo) y la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca (CEPCO), a que de manera coordinada con los Consejos Municipales de Protección Civil implementen acciones para prevenir los riesgos de incendios forestales, así como para que se conformen brigadas municipales debidamente capacitadas para el manejo del fuego.
El dictamen aprobado precisa que las superficies forestales son indispensables para la vida en el planeta, debido a que son necesarias para que se lleven a cabo los ciclos de producción y distribución del agua, purifican el aire que respiramos todos los seres vivos, regulan la temperatura y la humedad, y son el hábitat de millones de seres vivos.
Añade que, sin embargo, estos procesos vitales se han visto amenazados en las últimas décadas debido a la degradación del suelo, la deforestación, la tala inmoderada y los incendios forestales no controlados, que tienen consecuencias devastadoras para el medio ambiente, así como la salud y la seguridad de las personas.
Señala que el 99 por ciento de los incendios forestales son provocados por el hombre (ya sea por actividades agrícolas, urbanización, descuido de personas que no apagan cigarros o fogatas y hasta los mal intencionados) y solo el 1 por ciento restante tienen como causas fenómenos naturales como son: descargas eléctricas y la erupción de volcanes.
“En el caso de nuestro país se considera que los incendios forestales pueden ocurrir en cualquier momento; sin embargo, se presentan dos temporadas de mayor incidencia, la primera que corresponde a las zonas centro, norte, noreste, sur y sureste del país que inicia en enero y concluye en junio. La segunda temporada inicia en mayo y termina en septiembre y se registra en el noroeste del país. Ambas temporadas coinciden en la época de mayor sequía en el territorio mexicano”.
Manifiesta que en nuestro país los incendios forestales queman un 70 por ciento de pastizales y arbustos, en el caso de los primeros suelen recuperarse en los días iniciales de la temporada de lluvias, mientras que los arbustos pueden tardar un par de años para recuperarse. En el caso de las zonas arboladas, que representan el 30 por ciento de las áreas quemadas, tardan en recuperarse entre 15 y 50 años, dependiendo de la especie y las condiciones climáticas.
Afirma que esto es verdaderamente alarmante, máxime que un incendio forestal trae consigo más afectaciones de las que se perciben a simple vista, pues hay otros daños que son difícil de cuantificar, de entre ellos destacan: suelos expuestos y susceptibles a la erosión, no hay plantas que retengan el agua para que se filtre al subsuelo, desaparece el hábitat de la fauna silvestre, se altera el clima, se contamina el medio ambiente y disminuyen los volúmenes de madera, etcétera.
Sostiene que por ello es importante ejecutar siempre acciones preventivas para evitar los incendios forestales y de manera coordinada entre los tres ámbitos de gobierno.
