Citlalli López Velázquez
A casi dos años de haber sido aprobada, la llamada Ley Antichatarra se encuentra dormida. El fin para el cual fue creada no ha sido cumplido, señaló Claudia Oseguera, coordinadora del área de proyectos especiales de El Poder del Consumidor, asociación civil que se dedica a trabajar los derechos a la alimentación relacionados con el consumo.
De visita por Oaxaca para ofrecer el taller "Mi escuela, un espacio seguro para la comunidad escolar”, que forma parte de la campaña Oaxaca sin Chatarra impulsada por organizaciones de la sociedad civil como Calpulli, señaló necesario el fortalecimiento de todos los procesos que ya existen en Oaxaca para desterrar los alimentos no nutritivos.
“Ya hay toda una serie de leyes que prohíben la venta de comida chatarra para menores de edad y la venta de plásticos de un solo uso y de material de unicel, pero no hay una reglamentación, no lo bajan a la realidad, no lo bajan a la cotidianeidad, lo siguen moviendo dentro de la teoría. La lucha de la sociedad civil oaxaqueña es justo eso, ponerlo en la realidad y ejercer nuestro derecho de no consumir alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas”, apuntó.
El 5 de agosto de 2020 el Congreso de Oaxaca aprobó reformar la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del estado para prohibir la distribución, venta, regalo y suministro de bebidas azucaradas y alimentos chatarra a menores de edad y su entrada en vigor ocurrió el 4 de septiembre de ese mismo año.
Claudia Oseguera indicó que, en los últimos 50 años, los problemas cardiovasculares y otros relacionados con la obesidad se exacerbaron por la presencia de productos ultraprocesados y refrescos en la alimentación diaria.
El gobierno -dijo- debe realizar acciones contundentes para la reglamentación de las leyes. “Pareciera que dicen que sí están de acuerdo, pero en la realidad no hay tal porque están los conflictos de intereses. Muchas de las empresas hacen algún tipo de financiamiento para los gobiernos. Para ellos es conveniente que estos productos existan.
En Oaxaca son pocas las escuelas que tienen cerrada la puerta a los productos chatarra, una de ellas es la primaria Lázaro Cárdenas ubicada en Lomas de San Jacinto. En este punto desde hace varios años han establecido acciones tendientes a erradicar la comida no nutritiva. El camino no ha sido nada fácil, señala Jesús Alberto Jiménez Velázquez, director del plantel, quien junto con la plantilla docente participó en el taller para adquirir nuevas herramientas e ideas a favor de la alimentación saludable de la población escolar.
Apuntó que una de las acciones exitosas está en la cooperativa escolar en donde no se permite la venta de alimentos y bebidas chatarra. El reto se encuentra en la concientización del estudiantado y de las madres y padres de familia.
"No hay una reglamentación, no lo bajan (la ley antichatarra) a la realidad, no lo bajan a la cotidianeidad". Claudia Oseguera, Coordinadora del área de proyectos especiales de El Poder del Consumidor
