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Le dicen adiós a don Came; murió por el ataque de perros pitbull

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Era un hombre querido y respetado en la colonia. Personaje emblemático, así fue don Camerino, cariñosamente conocido como Don Came. Su trágica partida fue lamentada por sus vecinos y familiares. Consternación y tristeza. No debió partir así.

La tarde del martes 27 fue atacado por tres perros pitbull, los cuales ya habían sido reportados a las autoridades por la nieta de Don Came. Eran sumamente agresivos debido al maltrato animal que vivían por parte de su dueña, familiar de la hoy víctima.

Las autoridades no atendieron el reporte. Indicaron que tardarían una semana para acudir a inspeccionar, pero la tragedia llegó antes, desde casa, días después de navidad. La colonia se llenó de abatimiento frente a la pérdida de un hombre conocido por todos por su amabilidad.

El ruido de las sirenas atrajo la atención, quienes pudieron acudieron a auxiliar. Uno de los vecinos recibió una mordida en su intento por arrancar a los perros. Dos disparos certeros acabaron con dos caninos, el otro corrió hacia el techo y brincó hacia la calle hasta perderse.

El pulso de Don Came era muy débil. Al ser recogido por la ambulancia el pronóstico no era nada favorable. Llanto y dolor cimbraron la tarde.

De ánimo invencible, Don Came siempre estuvo al frente de su tienda de abarrotes, labor que realizó ininterrumpidamente durante varias décadas, incluso sobreviviendo a la invasión de tiendas de conveniencia y a los momentos más álgidos de la pandemia por la Covid-19.

Siempre amable, sonriente, de buen ánimo. En los últimos meses de paso muy lento y oído mermado, pero siempre activo. Por las tardes se le veía sentado escuchando la radio. A veces paseando a su perrita o barriendo su banqueta. Nunca tuvo un mal modo. Todos lo extrañarán.

Días antes de su fallecimiento, como un mal presagio confesó a algunos de sus clientes que se sentía triste, deprimido. Un sentimiento que le recorría el cuerpo y el corazón.

Hoy afuera de la vivienda ubicada en la Colonia La Cascada cuelga un moño negro en señal de luto. Aquella casa que fue siempre su refugio y que compartió con su esposa, fallecida hace apenas dos años.

Hasta siempre Don Camerino.

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